Una expedición para encontrar un sapo del que desde hace varias décadas no se tiene registro permitió a un grupo de investigadores encontrar tres tipos de ranas hasta ahora desconocidas.
Se trata de un sapo con ojos color rubí, una hermosa rana cohete con destellos rojos en sus ancas y un diminuto sapo de nariz aguileña que se esconde entre las hojas muertas. Este último anfibio pertenece al género Rhinella y fue encontrado en la selva tropical del departamento Chocó de Colombia. Esta especie en particular se saltan la etapa de renacuajo, ponen huevos en el suelo de la selva y de ellos salen directamente como sapos jóvenes. Su coloración y la forma de su cabeza se parecen a las hojas marchitas sobre las que habita. Los únicos dos individuos encontrados medían dos centímetros de largo, señaló Robin Moore, de Conservación Internacional (CI).
«Es uno de los anfibios más extraños que haya visto jamás. Su nariz larga y afinada en forma de hocico me recuerda al vil Sr. Burns, de la serie televisiva Los Simpsons», comenta el científico.
El sapo de nariz aguileña y las otras especies fueron observadas a la luz del día, cuando se encontraban activas, un comportamiento inusual para la mayoría de los anfibios, asegura Quevedo, director también de la Fundación ProAves.
En la investigación han participaron expertos de Conservación Internacional (CI), del Global Wildlife Conservation.
Una expedición para encontrar un sapo del que desde hace varias décadas no se tiene registro permitió a un grupo de investigadores encontrar tres tipos de ranas hasta ahora desconocidas.
Se trata de un sapo con ojos color rubí, una hermosa rana cohete con destellos rojos en sus ancas y un diminuto sapo de nariz aguileña que se esconde entre las hojas muertas. Este último anfibio pertenece al género Rhinella y fue encontrado en la selva tropical del departamento Chocó de Colombia.
Esta especie en particular se saltan la etapa de renacuajo, ponen huevos en el suelo de la selva y de ellos salen directamente como sapos jóvenes. Su coloración y la forma de su cabeza se parecen a las hojas marchitas sobre las que habita. Los únicos dos individuos encontrados medían dos centímetros de largo, señaló Robin Moore, de Conservación Internacional (CI).
«Es uno de los anfibios más extraños que haya visto jamás. Su nariz larga y afinada en forma de hocico me recuerda al vil Sr. Burns, de la serie televisiva Los Simpsons», comenta el científico.
El sapo de nariz aguileña y las otras especies fueron observadas a la luz del día, cuando se encontraban activas, un comportamiento inusual para la mayoría de los anfibios, asegura Quevedo, director también de la Fundación ProAves.
En la investigación han participaron expertos de Conservación Internacional (CI), del Global Wildlife Conservation.




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