A través de imágenes satelitales (Landsat), registro de datos tomados en la zona y modelos matemáticos, el biólogo Henry Arellano, integrante del Grupo en Biodiversidad y Conservación de la Universidad Nacional de Colombia evidenció la transformación de la selva y la pérdida de extensión forestal en el municipio de Acandí. en el departamento del Chocó.
“Al analizar mil hectáreas, encontramos ocho tipos diferentes de vegetación en un mismo bosque: Brosimum utile, Carapa guianensis, Hymenaea oblongifolia y Chrysophyllum, entre otros árboles talados indiscriminadamente por la industria maderera. No obstante, los mapas oficiales no los registran como tal, sino que los muestran como una sola gran masa vegetal”, explicó Arellano.
Con la información recopilada (altitud, humedad, inclinación del suelo y características estructurales de la vegetación), así como el seguimiento satelital histórico de la zona (1987-2010), Arellano logró hacer un peritaje sobre la condición actual de Acandí y una proyección de la imagen que captaría el satélite en el 2040, si no se interviene efectivamente el proceso de transformación de los bosques.
El biólogo explica que las cifras son bajas si se comparan con otras regiones como la Amazónica y la Andina, pero no dejan de ser alarmantes ya que entre 1987 y el 2001 se perdió 11,76% de la extensión forestal del municipio, es decir, 7.617 hectáreas.
Entre el 2001 y el 2010 el problema incrementó. La pérdida fue del 13,90% (8.400 hectáreas). Los datos indican un aumento de aproximadamente 4.000 hectáreas de matorrales, en detrimento de los bosques naturales. “Estos valores reflejan la mayor transformación presentada en la zona durante la última década, y la consecuente extinción de especies”, asegura.
Las políticas forestales en Colombia que rigen desde 1996, han sido insuficiente para mitigar el daño ambiental. En lugares como el Chocó, cuya tasa de deforestación es la más baja del país (18%), si no se toman medidas inmediatas e inequívocas, su fragmentación ocurrirá en 40 años, o, como advierte Julio Carrizosa, investigador de la Universidad Nacional de Colombia, se podría extinguir en menos de 70 años.
A través de imágenes satelitales (Landsat), registro de datos tomados en la zona y modelos matemáticos, el biólogo Henry Arellano, integrante del Grupo en Biodiversidad y Conservación de la Universidad Nacional de Colombia evidenció la transformación de la selva y la pérdida de extensión forestal en el municipio de Acandí. en el departamento del Chocó.“Al analizar mil hectáreas, encontramos ocho tipos diferentes de vegetación en un mismo bosque: Brosimum utile, Carapa guianensis, Hymenaea oblongifolia y Chrysophyllum, entre otros árboles talados indiscriminadamente por la industria maderera. No obstante, los mapas oficiales no los registran como tal, sino que los muestran como una sola gran masa vegetal”, explicó Arellano.
Con la información recopilada (altitud, humedad, inclinación del suelo y características estructurales de la vegetación), así como el seguimiento satelital histórico de la zona (1987-2010), Arellano logró hacer un peritaje sobre la condición actual de Acandí y una proyección de la imagen que captaría el satélite en el 2040, si no se interviene efectivamente el proceso de transformación de los bosques.
El biólogo explica que las cifras son bajas si se comparan con otras regiones como la Amazónica y la Andina, pero no dejan de ser alarmantes ya que entre 1987 y el 2001 se perdió 11,76% de la extensión forestal del municipio, es decir, 7.617 hectáreas.
Entre el 2001 y el 2010 el problema incrementó. La pérdida fue del 13,90% (8.400 hectáreas). Los datos indican un aumento de aproximadamente 4.000 hectáreas de matorrales, en detrimento de los bosques naturales. “Estos valores reflejan la mayor transformación presentada en la zona durante la última década, y la consecuente extinción de especies”, asegura.
Las políticas forestales en Colombia que rigen desde 1996, han sido insuficiente para mitigar el daño ambiental. En lugares como el Chocó, cuya tasa de deforestación es la más baja del país (18%), si no se toman medidas inmediatas e inequívocas, su fragmentación ocurrirá en 40 años, o, como advierte Julio Carrizosa, investigador de la Universidad Nacional de Colombia, se podría extinguir en menos de 70 años.




Comentarios