Esta es la oportunidad incomparable para ver de cerca el salto colosal de una ballena Yubarta, más conocida como ballena jorobada por las protuberancias que tiene en su lomo.
Por más preparado que uno esté, a lo largo de una jornada de avistamiento en el Pacífico colombiano, la irrupción de estos enormes animales en medio de la tranquilidad del mar conmueve y asombra: ver saltar una mole de 40 toneladas es un verdadero regalo de la naturaleza. Y no solo saltan, también danzan y cantan.
"Ver saltar una ballena, es como ver salir una locomotora del agua y al caer el splash que genera es como si cayera un avión del cielo, un show natural que quedará grabado para siempre", afirma César Isaza, ambientalista y gerente del Ecolodge El Almejal, en Bahía Solano.
Él las conoce mejor que nadie. Las ha visto muy cerca de la costa en ese trasegar que deslumbra con las impresionantes escenas que nos brindan.
Esta maravillosa experiencia se podrá vivir en Nuquí y Bahía Solano hasta comienzos de octubre, cuando después de haber dado a luz a sus ballenatos, amamantarlos y enseñarles a respirar, emprenderán su viaje de regreso al cono sur.
Fuente: El Colombiano
Esta es la oportunidad incomparable para ver de cerca el salto colosal de una ballena Yubarta, más conocida como ballena jorobada por las protuberancias que tiene en su lomo.Por más preparado que uno esté, a lo largo de una jornada de avistamiento en el Pacífico colombiano, la irrupción de estos enormes animales en medio de la tranquilidad del mar conmueve y asombra: ver saltar una mole de 40 toneladas es un verdadero regalo de la naturaleza. Y no solo saltan, también danzan y cantan.
"Ver saltar una ballena, es como ver salir una locomotora del agua y al caer el splash que genera es como si cayera un avión del cielo, un show natural que quedará grabado para siempre", afirma César Isaza, ambientalista y gerente del Ecolodge El Almejal, en Bahía Solano.
Él las conoce mejor que nadie. Las ha visto muy cerca de la costa en ese trasegar que deslumbra con las impresionantes escenas que nos brindan.
Esta maravillosa experiencia se podrá vivir en Nuquí y Bahía Solano hasta comienzos de octubre, cuando después de haber dado a luz a sus ballenatos, amamantarlos y enseñarles a respirar, emprenderán su viaje de regreso al cono sur.
Fuente: El Colombiano




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