Territorio Chocoano Noticias - Quibdó (Chocó)

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May 19th
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"Cartagena es una ciudad racista y desalsificada": Alexis Lozano

¿Recuerda la primera vez que estuvo en Cartagena?
La primera vez fue un festival de música del Caribe en el año 81, 82. Fui en calidad de director del grupo Niche.
¿Qué impresión tuvo usted de la ciudad al verla?
Yo tenía el preconcepto de todo lo que es la promoción de Cartagena. Ya cuando uno está en vivo siente que sí vale la pena que se le diga un patrimonio histórico de la humanidad, que es bien logrado, que es bien traído, que es coherente la idea; que tiene mucho sabor, mucho encanto. Mucha negrura, sobre todo, esa melaza, ese buen vivir, esa buena convivencia que tenemos los negros, que en Cartagena predomina. Eso me maravilló de conocer esa ciudad. Porque la gente se maravilla apenas que de las playas. No. Yo veo otras cosas más alla de los edificios, o que la infraestructura de cemento.
¿Desde entonces cómo ha sido la relación con Cartagena?
Siempre tuve muy buenas relaciones con Cartagena, porque cuando empezamos con esto de la música, de la salsa, era en ese tiempo Cartagena una de las ciudades más salseras. En los años 80, mira cómo cambia el tiempo, en los años 80 era Cartagena una de las ciudades más salseras de Colombia. Entonces, a nosotros los músicos de este género nos tocaba estar yendo a promocionar nuestros productos allá. Y aprovechábamos cada visita para enrumbarnos, para disfrutar de sus playas, de su comida, de su cocina típica, de su culinaria, de su ambiente. O sea que cuando íbamos a Cartagena, que íbamos a promocionar, no íbamos únicamente a hacer el trabajo, íbamos a gozarnos esa estancia. Muy buenas relaciones con Cartagena, siempre conocí muy buenos músicos de allá: el Nene, Coronel; -que en paz descanse- Sofronín Martínez; después conocí a la familia Jirado, cartageneras, en Bogotá. A Livia Jirado fue la primera que conocí, a Hermes, a Ana María, a Velia, que hablando de Velia, hasta tuve una hija con ella (se ríe).
Imagínate tú, quedó hasta una semilla cartagenera en todo este convivir, que es Alexa, ya tiene 18 años. Y dentro de esos dieciocho años, ya teniendo yo una hija, pues, de alguna manera se justificaban más mis visitas, no solamente desde la parte artística, sino también ya de tipo familiar. Y también comparto la presencia de mucha gente del Chocó que vive allá.
Hay mucha afinidad entre el Chocó, entre Quibdó y Cartagena, dado que el río Atrato desemboca en el Golfo de Urabá, y el Chocó es caribe también. Y Quibdó antes no tenía relación con el interior de Colombia, relación comercial con Medellín, con los paisas. No. La relación era, a través del río Atrato, Golfo de Urabá y Cartagena. Entonces nosotros en el Chocó, cuando yo era niño -te estoy hablando de hace 50 años, 45 años- consumíamos los productos que se consumían en Cartagena, el queso, la Kola Román, por decir algunas marcas que eran muy costeñas, el cemento, los picó's.
Alexis Lozano con su hija, antes de un concierto en la Plaza de Toros, en 1997.
Foto cortesía de la familia Jirado.
¿Y en el Chocó oían o bailaban champeta?
No, porque esa música no existía en ese tiempo. Pero sí llegaba, en vez de champeta, la música de acordeón, de la costa norte de Colombia, que no necesariamente era vallenaro. También existía la guaracha en acordeón, el paseo en acordeón. El béisbol también llegó a Quibdó, por la interrelación que había con los cartageneros. Entonces Quibdó, mi tierra natal, estaba muy ligado, muy unido comercialmente y sociológicamente a Cartagena. También llegaba por ahí mucha música del Caribe, de Cuba, y entraba  por Cartagena.
Yo no entiendo a Cartagena quién la desalsificó, si Cartagena era una de las ciudades más salseras de Colombia, era un primer puerto.
¿Es por eso que ya no la visita?
Ya no voy. Bueno, voy porque mi hija está allá. Pero el plan de tocar se ha perdido. Vamos a ver cómo reactivamos la salsa, la música bien hecha, la música de los negros, la música latinoamericana, la música que nos une. Es una lamentable pérdida que Cartagena esté desalsificada.
¿Y cuál es su opinión respecto del asunto de la discriminación y de la desigualdad en la ciudad?
Cartagena es una ciudad extremamente racista. Es un cultivo de injusticia, de desequilibrio social. Yo no sabía que Cartagena era tan negra. Sólo lo vine a saber el día que fue coronada Vanessa  Mendoza, señorita Chocó, la primera reina negra de Colombia.; que salieron los negros de los huecos, de los guettos, de los lugares marginales, de los cordones de miseria adonde me los han acorralado. Ese día salieron mis negros y se tiraban a la calle y la televisión los sacaba orgullosos. Por ejemplo, si vemos los gabinetes políticos de Cartagena, la clase política, nunca han estado los negros haciendo presencia, sino únicamente en los cordones de miseria. Entonces, Cartagena es un adefecso, es una vergüenza para la historia, para Colombia y para el mundo.
Sociopolíticamente es una vergüenza el marginalismo que hemos sufrido los negros en una ciudad que la hicimos los negros, en unas murallas que las hicimos los negros. Nuestros antepasados la hicieron con su sudor, con su sangre a cambio de nada, a cambio de maltratos. Es Cartagena un emblema del racismo y hay que tomar conciencia, en las nuevas generaciones; es un emblema de uno de los peores flagelos de la humanidad. Podríamos cambiarle el nombre de patrimonio histórico a patrimonio de la injusticia en la humanidad y del racismo. El racismo tiene que acabar. Tiene que reinar la justicia. Esa es mi opinión sociopolítica de Cartagena.
Usted inicialmente dijo que le parecía que Cartagena se merecía el título de Patrimonio Histórico. Entonces ¿su opinión sobre la ciudad cambió con el tiempo?
No. Me refería a los edificios, al amurallado. Entonces sí, esa infraestructura citadina, ese ladrillo muerto, sí, muy bonito ese recuerdo de la historia. Pero ¿quién hizo esas murallas? ¿qué pasó mientras se hicieron esas murallas? ¿cómo trataron al negro mientras todo eso ocurría? Entonces ¿Cartagena es patrimonio histórico de la humanidad? Sí, es bueno que ahí se recuerde que nuestros antepasados derramaron su sangre, su sudor y que ahí nos tienen una deuda histórica a los negros. Es muy bueno que Cartagena sea Patrimonio Histórico de la Humanidad, porque ahí se está acumulando un billete, un reconocimiento que el mundo nos tiene que hacer. Es muy bueno que Cartagena sea un testimonio.
Finalmente ¿cuándo vuelve Guayacán a Cartagena?
Vamos a hacer todos los esfuerzos para que no solamente vuelva Guayacán, sino la salsa, porque con la salsa volverá Guayacán.
Fuente: Ajá Cartagena
Alexis LozanoPara el chocoano Alexis Lozano, el fundador y director de la orquesta Guayacán, Cartagena es una ciudad que ha sido desalsificada. Por eso es que ya no viene a tocar. AJÁ lo visitó en Cali, ciudad en la que vive, y habló con él sobre su relación con Cartagena, lo que piensa de ella y de cuándo volverá a traer la orquesta.

¿Recuerda la primera vez que estuvo en Cartagena?
La primera vez fue un festival de música del Caribe en el año 81, 82. Fui en calidad de director del grupo Niche.

¿Qué impresión tuvo usted de la ciudad al verla?
Yo tenía el preconcepto de todo lo que es la promoción de Cartagena. Ya cuando uno está en vivo siente que sí vale la pena que se le diga un patrimonio histórico de la humanidad, que es bien logrado, que es bien traído, que es coherente la idea; que tiene mucho sabor, mucho encanto. Mucha negrura, sobre todo, esa melaza, ese buen vivir, esa buena convivencia que tenemos los negros, que en Cartagena predomina. Eso me maravilló de conocer esa ciudad. Porque la gente se maravilla apenas que de las playas. No. Yo veo otras cosas más alla de los edificios, o que la infraestructura de cemento.

¿Desde entonces cómo ha sido la relación con Cartagena?
Siempre tuve muy buenas relaciones con Cartagena, porque cuando empezamos con esto de la música, de la salsa, era en ese tiempo Cartagena una de las ciudades más salseras. En los años 80, mira cómo cambia el tiempo, en los años 80 era Cartagena una de las ciudades más salseras de Colombia. Entonces, a nosotros los músicos de este género nos tocaba estar yendo a promocionar nuestros productos allá. Y aprovechábamos cada visita para enrumbarnos, para disfrutar de sus playas, de su comida, de su cocina típica, de su culinaria, de su ambiente. O sea que cuando íbamos a Cartagena, que íbamos a promocionar, no íbamos únicamente a hacer el trabajo, íbamos a gozarnos esa estancia. Muy buenas relaciones con Cartagena, siempre conocí muy buenos músicos de allá: el Nene, Coronel; -que en paz descanse- Sofronín Martínez; después conocí a la familia Jirado, cartageneras, en Bogotá. A Livia Jirado fue la primera que conocí, a Hermes, a Ana María, a Velia, que hablando de Velia, hasta tuve una hija con ella (se ríe).

Imagínate tú, quedó hasta una semilla cartagenera en todo este convivir, que es Alexa, ya tiene 18 años. Y dentro de esos dieciocho años, ya teniendo yo una hija, pues, de alguna manera se justificaban más mis visitas, no solamente desde la parte artística, sino también ya de tipo familiar. Y también comparto la presencia de mucha gente del Chocó que vive allá.

Hay mucha afinidad entre el Chocó, entre Quibdó y Cartagena, dado que el río Atrato desemboca en el Golfo de Urabá, y el Chocó es caribe también. Y Quibdó antes no tenía relación con el interior de Colombia, relación comercial con Medellín, con los paisas. No. La relación era, a través del río Atrato, Golfo de Urabá y Cartagena. Entonces nosotros en el Chocó, cuando yo era niño -te estoy hablando de hace 50 años, 45 años- consumíamos los productos que se consumían en Cartagena, el queso, la Kola Román, por decir algunas marcas que eran muy costeñas, el cemento, los picó's.

¿Y en el Chocó oían o bailaban champeta?
No, porque esa música no existía en ese tiempo. Pero sí llegaba, en vez de champeta, la música de acordeón, de la costa norte de Colombia, que no necesariamente era vallenaro. También existía la guaracha en acordeón, el paseo en acordeón. El béisbol también llegó a Quibdó, por la interrelación que había con los cartageneros. Entonces Quibdó, mi tierra natal, estaba muy ligado, muy unido comercialmente y sociológicamente a Cartagena. También llegaba por ahí mucha música del Caribe, de Cuba, y entraba  por Cartagena.

Yo no entiendo a Cartagena quién la desalsificó, si Cartagena era una de las ciudades más salseras de Colombia, era un primer puerto.

¿Es por eso que ya no la visita?
Ya no voy. Bueno, voy porque mi hija está allá. Pero el plan de tocar se ha perdido. Vamos a ver cómo reactivamos la salsa, la música bien hecha, la música de los negros, la música latinoamericana, la música que nos une. Es una lamentable pérdida que Cartagena esté desalsificada.

¿Y cuál es su opinión respecto del asunto de la discriminación y de la desigualdad en la ciudad?
Cartagena es una ciudad extremamente racista. Es un cultivo de injusticia, de desequilibrio social. Yo no sabía que Cartagena era tan negra. Sólo lo vine a saber el día que fue coronada Vanessa  Mendoza, señorita Chocó, la primera reina negra de Colombia.; que salieron los negros de los huecos, de los guettos, de los lugares marginales, de los cordones de miseria adonde me los han acorralado. Ese día salieron mis negros y se tiraban a la calle y la televisión los sacaba orgullosos. Por ejemplo, si vemos los gabinetes políticos de Cartagena, la clase política, nunca han estado los negros haciendo presencia, sino únicamente en los cordones de miseria. Entonces, Cartagena es un adefecso, es una vergüenza para la historia, para Colombia y para el mundo.

Sociopolíticamente es una vergüenza el marginalismo que hemos sufrido los negros en una ciudad que la hicimos los negros, en unas murallas que las hicimos los negros. Nuestros antepasados la hicieron con su sudor, con su sangre a cambio de nada, a cambio de maltratos. Es Cartagena un emblema del racismo y hay que tomar conciencia, en las nuevas generaciones; es un emblema de uno de los peores flagelos de la humanidad. Podríamos cambiarle el nombre de patrimonio histórico a patrimonio de la injusticia en la humanidad y del racismo. El racismo tiene que acabar. Tiene que reinar la justicia. Esa es mi opinión sociopolítica de Cartagena.

Usted inicialmente dijo que le parecía que Cartagena se merecía el título de Patrimonio Histórico. Entonces ¿su opinión sobre la ciudad cambió con el tiempo?
No. Me refería a los edificios, al amurallado. Entonces sí, esa infraestructura citadina, ese ladrillo muerto, sí, muy bonito ese recuerdo de la historia. Pero ¿quién hizo esas murallas? ¿qué pasó mientras se hicieron esas murallas? ¿cómo trataron al negro mientras todo eso ocurría? Entonces ¿Cartagena es patrimonio histórico de la humanidad? Sí, es bueno que ahí se recuerde que nuestros antepasados derramaron su sangre, su sudor y que ahí nos tienen una deuda histórica a los negros. Es muy bueno que Cartagena sea Patrimonio Histórico de la Humanidad, porque ahí se está acumulando un billete, un reconocimiento que el mundo nos tiene que hacer. Es muy bueno que Cartagena sea un testimonio.

Finalmente ¿cuándo vuelve Guayacán a Cartagena?
Vamos a hacer todos los esfuerzos para que no solamente vuelva Guayacán, sino la salsa, porque con la salsa volverá Guayacán.

Fuente: Ajá Cartagena
 

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