Cada invierno, los habitantes de la parte alta de la urbanización de La Milagrosa, en el centroriente de Medellín, tiemblan. Recuerdan los deslizamientos que cayeron en 2005 y 2008, sin víctimas mortales.
Su temor es entendible. Tanto, que en la urgencia manifiesta que declaró el alcalde Alonso Salazar Jaramillo el viernes 29 de abril, Palmas de Cataluña y Villa Turbay figuraron como los dos casos “que ameritan especial atención”, debido a las fuertes lluvias de los últimos días.
Pero “no somos víctimas del invierno, sino de las omisiones de la constructora Bolívar y del Municipio”, aclara Ángela Garcés, líder de los vecinos perjudicados.
El pasado martes 12 de abril una roca se desprendió y tumbó parte del muro de contención que la constructora elevó en 1999, para proteger a los pobladores. Según la comunidad, el susto fue tan grande que 50 personas de 10 familias se marcharon.
Desde aquel día, Clarivel Ríos Vélez empacó sus corotos. Esta profesora chocoana compró su casa en el 2000, en la carrera 25A con calle 34, justo al frente del lote que tanto los atemoriza. Ella vive con su esposo, Luis Enrique Rincón, y su hija Elizabeth, y está en trámites para ver si una amiga de Loreto los aloja unos días.
Ese martes, a las 11:00 de la mañana, “pegué un grito, fue espantoso, se vino una piedra y un remolino de lodo”, recuerda esta mujer.
Además de la constructora, los afectados se quejan de la “negligencia” por parte de la Alcaldía para atender sus quejas.
Fuente: El Colombiano
Cada invierno, los habitantes de la parte alta de la urbanización de La Milagrosa, en el centroriente de Medellín, tiemblan. Recuerdan los deslizamientos que cayeron en 2005 y 2008, sin víctimas mortales.Su temor es entendible. Tanto, que en la urgencia manifiesta que declaró el alcalde Alonso Salazar Jaramillo el viernes 29 de abril, Palmas de Cataluña y Villa Turbay figuraron como los dos casos “que ameritan especial atención”, debido a las fuertes lluvias de los últimos días.
Pero “no somos víctimas del invierno, sino de las omisiones de la constructora Bolívar y del Municipio”, aclara Ángela Garcés, líder de los vecinos perjudicados.
El pasado martes 12 de abril una roca se desprendió y tumbó parte del muro de contención que la constructora elevó en 1999, para proteger a los pobladores. Según la comunidad, el susto fue tan grande que 50 personas de 10 familias se marcharon.
Desde aquel día, Clarivel Ríos Vélez empacó sus corotos. Esta profesora chocoana compró su casa en el 2000, en la carrera 25A con calle 34, justo al frente del lote que tanto los atemoriza. Ella vive con su esposo, Luis Enrique Rincón, y su hija Elizabeth, y está en trámites para ver si una amiga de Loreto los aloja unos días.
Ese martes, a las 11:00 de la mañana, “pegué un grito, fue espantoso, se vino una piedra y un remolino de lodo”, recuerda esta mujer.
Además de la constructora, los afectados se quejan de la “negligencia” por parte de la Alcaldía para atender sus quejas.
Fuente: El Colombiano




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