La tostadora ofrece cuatro líneas desarrolladas por comunidades en los departamentos de Chocó, Meta, Amazonas y Nariño.
La venta de la producción de café de cuatro comunidades indígenas colombianas es el nuevo negocio de Café Devotion, anunció su gerente, Steven Sutton.
Además de ser de las comunidades, se destaca que son de los nuevos departamentos que han cobrado fuerza en la producción del grano: Chocó, Amazonas y Meta.
A los tres se suma Nariño, que tiene el 3,4 por ciento de la producción colombiana y cuya área sembrada ha crecido 51,22 por ciento en los últimos 13 años.
Ahora, los cafés de los Páez (Meta) los Embera (Chocó y Amazonas) y los Inga (Nariño), estarán a la venta en la cadena de almacenes Éxito, a través de la cual se comercializará.
"Este es un tema de responsabilidad social y cultural con las etnias del país, a las que pagamos precios justos y les entregamos hasta el cinco por ciento del total de las ventas para que utilicen estos recursos en sus planes de desarrollo sostenible", dijo Sutton.
En general -aclaró el empresario- no son altos volúmenes de café, pero sí de muy buena calidad, producidas bajo estándares de producción sostenible, ecológica y orgánica, pues para estas comunidades 'la madre tierra' (o 'pachamama') reviste muy alta importancia en sus actividades productivas y de desarrollo. "Tampoco cuentan con certificaciones, pues para ellos eso no tiene una mayor relevancia", destacó el empresario.
Una segunda línea de café, la llamada Geisha, también está en el mercado, aunque pretende llegar a clientes 'exclusivos' debido a su precios, pues una libra de este tipo de café oscila entre los 200.000 y 300.000 pesos.
El Geisha de Devotion es un café cultivado en la granja La Esperanza, en el municipio de Trujillo, Valle del Cauca. Esta es una variedad arábica, originaria de Etiopía, que llegó hace pocos años a Costa Rica y se asentó mejor en Panamá; desde allí, se trajo a Colombia.
Se trata de un café que, además de aromas florales, tiene una esencia de nueces.
Por último, Sutton destacó la puesta en el mercado el café 'Venetto', una línea que podría catalogarse como popular, en la medida que hará competencia, en precio y calidad, a marcas como Juan Valdés.
Estos cafés vienen en diferentes presentaciones, dependiendo de los grados de tostión del grano.
Fuente: Portafolio
La tostadora ofrece cuatro líneas desarrolladas por comunidades en los departamentos de Chocó, Meta, Amazonas y Nariño.La venta de la producción de café de cuatro comunidades indígenas colombianas es el nuevo negocio de Café Devotion, anunció su gerente, Steven Sutton.
Además de ser de las comunidades, se destaca que son de los nuevos departamentos que han cobrado fuerza en la producción del grano: Chocó, Amazonas y Meta.
A los tres se suma Nariño, que tiene el 3,4 por ciento de la producción colombiana y cuya área sembrada ha crecido 51,22 por ciento en los últimos 13 años.
Ahora, los cafés de los Páez (Meta) los Embera (Chocó y Amazonas) y los Inga (Nariño), estarán a la venta en la cadena de almacenes Éxito, a través de la cual se comercializará.
"Este es un tema de responsabilidad social y cultural con las etnias del país, a las que pagamos precios justos y les entregamos hasta el cinco por ciento del total de las ventas para que utilicen estos recursos en sus planes de desarrollo sostenible", dijo Sutton.
En general -aclaró el empresario- no son altos volúmenes de café, pero sí de muy buena calidad, producidas bajo estándares de producción sostenible, ecológica y orgánica, pues para estas comunidades 'la madre tierra' (o 'pachamama') reviste muy alta importancia en sus actividades productivas y de desarrollo. "Tampoco cuentan con certificaciones, pues para ellos eso no tiene una mayor relevancia", destacó el empresario.
Una segunda línea de café, la llamada Geisha, también está en el mercado, aunque pretende llegar a clientes 'exclusivos' debido a su precios, pues una libra de este tipo de café oscila entre los 200.000 y 300.000 pesos.
El Geisha de Devotion es un café cultivado en la granja La Esperanza, en el municipio de Trujillo, Valle del Cauca. Esta es una variedad arábica, originaria de Etiopía, que llegó hace pocos años a Costa Rica y se asentó mejor en Panamá; desde allí, se trajo a Colombia.
Se trata de un café que, además de aromas florales, tiene una esencia de nueces.
Por último, Sutton destacó la puesta en el mercado el café 'Venetto', una línea que podría catalogarse como popular, en la medida que hará competencia, en precio y calidad, a marcas como Juan Valdés.
Estos cafés vienen en diferentes presentaciones, dependiendo de los grados de tostión del grano.
Fuente: Portafolio




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