La gobernación del Chocó no tiene ni un solo peso en su presupuesto para construcción de obras de infraestructura, ni cuenta con capacidad de endeudamiento, ni de ahorro y sobre sus exiguas finanzas cabalga un carrusel de demandas y de embargos que la tienen al borde del colapso. Pero lo increíble es que a pesar de aquel lastre económico y de la fatigante crisis fiscal se ha desatado una pugna política por el control de la silla del gobernador, luego que la Corte Suprema de Justicia ordenará la separación del cargo del gobernador Patrocinio Sánchez Montes de Oca.
La CSJ en su sentencia no declaró la vacancia absoluta del cargo, sino la suspensión del mandatario por 18 meses y de paso lo confinó a pagar una indemnización $ 337 millones. Por consiguiente, no se convocó a nuevas elecciones, sino que se encargó en primera instancia al abogado Pascual Agudelo Gómez y luego se nombró a Jesús Antonio Gómez Rodríguez, un destacado médico con una excelente hoja de vida como experto en salud pública y quien goza de buena simpatía en el pueblo chocoano.
Han trascurrido más de cuatro meses desde que el mandatario Sánchez fue separado del puesto y desde aquel momento se desarrolla una punzante controversia política entre el alto gobierno y el movimiento político “Símbolo y Esperanza” de los hermanos Odín y Patrocinio Sánchez Montes de Oca, entorno a la persona que gobierne transitoriamente en el Chocó. El gobierno del ex presidente Álvaro Uribe se negó a designar a un recomendado de ellos debido a los escándalos que los salpican y por la falta de voluntad política durante el mandato de Sánchez de no implementar y aplicar las normas de disciplina fiscal que frenaran el desangre económico de la gobernación.
Sin embargo, la disputa sigue y hace 15 días, César Díaz Hinestroza como presidente del Directorio político del Movimiento “Símbolo y Esperanza”, instauró una acción de tutela en el Tribunal Superior de Quibdó en contra de la decisión del alto gobierno, alegando una violación del debido proceso en el nombramiento del gobernador Gómez. Tutela que no prosperó pero ordenó a la dirección del partido de la U responder la petición formulada por los políticos chocoanos sobre el trámite de la terna enviada por ellos.
Se sabe que el Partido de la U avaló a tres fichas de “Símbolo y Esperanza”, entre ellos, Edilberto Murillo Tello, un hombre que despierta serias suspicacias por sus antecedentes como Contralor regional, donde pasó sin pena ni gloria. Por eso resulta un poco insólito que los mismos “dirigentes” que han llevado al fango al Chocó son los mismos que en nombre de ese pueblo diezmando por ellos, reclaman hipócritamente justicia social al alto gobierno para conservar el poder.
Lo que ignoran varios senadores del partido de la U como Juan Lozano y Dillian Francisca Toro, entre otros y ministros como Rodrigo Rivera, que se han convertido en los acólitos de esta cleptocracia. Y es que detrás de las ponzoñosas defensas del poder en una gobernación en quiebra, lo que se esconde tras bambalinas no es más que el control de los millonarios negocios del aguardiente Platino, el chance y los carruseles de demandas y embargos.
Con la posesión del presidente Juan Manuel Santos han vuelto surgir las presiones desde el Congreso, desde los despachos de algunos ministros y de las celdas de la cárcel Picota de donde un grupo de parapolíticos presionan para que los dirigentes del movimiento “Símbolo y Esperanza” sigan gobernando en cuerpo ajeno en la gobernación del Chocó. Por el bien del Chocó, tanto el presidente Santos como el ministro del Interior Germán Vargas no se pueden dejar chantajear y engañar por unos políticos que han hecho usos inapropiados de los recursos públicos de su región y que no los han administrado con eficiencia y transparencia, por lo tanto, es inaudito que sigan en el poder hundiendo al pueblo chocoano en el atraso y la miseria.
Por José E. Mosquera, columnista de El Mundo
La gobernación del Chocó no tiene ni un solo peso en su presupuesto para construcción de obras de infraestructura, ni cuenta con capacidad de endeudamiento, ni de ahorro y sobre sus exiguas finanzas cabalga un carrusel de demandas y de embargos que la tienen al borde del colapso. Pero lo increíble es que a pesar de aquel lastre económico y de la fatigante crisis fiscal se ha desatado una pugna política por el control de la silla del gobernador, luego que la Corte Suprema de Justicia ordenará la separación del cargo del gobernador Patrocinio Sánchez Montes de Oca.La CSJ en su sentencia no declaró la vacancia absoluta del cargo, sino la suspensión del mandatario por 18 meses y de paso lo confinó a pagar una indemnización $ 337 millones. Por consiguiente, no se convocó a nuevas elecciones, sino que se encargó en primera instancia al abogado Pascual Agudelo Gómez y luego se nombró a Jesús Antonio Gómez Rodríguez, un destacado médico con una excelente hoja de vida como experto en salud pública y quien goza de buena simpatía en el pueblo chocoano.
Han trascurrido más de cuatro meses desde que el mandatario Sánchez fue separado del puesto y desde aquel momento se desarrolla una punzante controversia política entre el alto gobierno y el movimiento político “Símbolo y Esperanza” de los hermanos Odín y Patrocinio Sánchez Montes de Oca, entorno a la persona que gobierne transitoriamente en el Chocó. El gobierno del ex presidente Álvaro Uribe se negó a designar a un recomendado de ellos debido a los escándalos que los salpican y por la falta de voluntad política durante el mandato de Sánchez de no implementar y aplicar las normas de disciplina fiscal que frenaran el desangre económico de la gobernación.
Sin embargo, la disputa sigue y hace 15 días, César Díaz Hinestroza como presidente del Directorio político del Movimiento “Símbolo y Esperanza”, instauró una acción de tutela en el Tribunal Superior de Quibdó en contra de la decisión del alto gobierno, alegando una violación del debido proceso en el nombramiento del gobernador Gómez. Tutela que no prosperó pero ordenó a la dirección del partido de la U responder la petición formulada por los políticos chocoanos sobre el trámite de la terna enviada por ellos.
Se sabe que el Partido de la U avaló a tres fichas de “Símbolo y Esperanza”, entre ellos, Edilberto Murillo Tello, un hombre que despierta serias suspicacias por sus antecedentes como Contralor regional, donde pasó sin pena ni gloria. Por eso resulta un poco insólito que los mismos “dirigentes” que han llevado al fango al Chocó son los mismos que en nombre de ese pueblo diezmando por ellos, reclaman hipócritamente justicia social al alto gobierno para conservar el poder.
Lo que ignoran varios senadores del partido de la U como Juan Lozano y Dillian Francisca Toro, entre otros y ministros como Rodrigo Rivera, que se han convertido en los acólitos de esta cleptocracia. Y es que detrás de las ponzoñosas defensas del poder en una gobernación en quiebra, lo que se esconde tras bambalinas no es más que el control de los millonarios negocios del aguardiente Platino, el chance y los carruseles de demandas y embargos.
Con la posesión del presidente Juan Manuel Santos han vuelto surgir las presiones desde el Congreso, desde los despachos de algunos ministros y de las celdas de la cárcel Picota de donde un grupo de parapolíticos presionan para que los dirigentes del movimiento “Símbolo y Esperanza” sigan gobernando en cuerpo ajeno en la gobernación del Chocó. Por el bien del Chocó, tanto el presidente Santos como el ministro del Interior Germán Vargas no se pueden dejar chantajear y engañar por unos políticos que han hecho usos inapropiados de los recursos públicos de su región y que no los han administrado con eficiencia y transparencia, por lo tanto, es inaudito que sigan en el poder hundiendo al pueblo chocoano en el atraso y la miseria.
Por José E. Mosquera, columnista de El Mundo



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