Territorio Chocoano Noticias - Quibdó (Chocó)

Tuesday
May 22nd
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'Sabrina' y las 'nanas negras'

Escritores de gran calidad siguen alimentando la literatura en Colombia. Desconocidos del gran público, nada consentidos de los medios (que tienen sus predilecciones, no siempre atinadas), son muy admirados en los círculos que frecuentan,  dan a luz de tiempo en tiempo obras cuya calidad se va imponiendo sin prisa, pero con la contundencia de todo lo que trae un elocuente valor intrínseco.
Tengo en mi lista de obras de autores colombianos leídas en los últimos tres meses una decena de títulos. He pasado con ellos horas de deleite, por lo bien escritos, con amenidad, sin alambicamientos de estilo, que abordan temas del mayor interés.
'Mar de Sangre', crónicas noveladas sobre Cartagena de Indias, de Arturo Aparicio Laserna (Cuellar Editores); 'Hechos y personajes de la Historia de Colombia', ensayo cronológico, de Pedro María Mejía  Villa (Universidad Central); 'Con cara gano yo con sello pierde usted', ensayo de historia económica, de Jorge Jaramillo A. (Edición de Autor); 'La Independencia Absoluta', ensayo histórico sobre la gesta de Mompox, la primera provincia neogranadina que declaró la separación definitiva de España, de Giovanni di Filippo E. (Gdife Editores); '¡Vuelvan caras, carajo!', novela histórica sobre la Guerra Magna, de Rafael Baena (Editorial Pretextos); 'Antigua Bogotá. 1880-1948', ensayo fotográfico sobre rincones de Bogotá sesenta y ocho años antes del Bogotazo, con textos de Hugo Delgadillo Suárez, María Clara Torres Latorre y Mauricio Uribe González, y dirección de María Elvira Herrera Herrera (Fundación de Amigos de Bogotá); 'Entre el olvido y el recuerdo', ensayos de interpretación sobre momentos y personajes de la historia y la literatura en Colombia, con textos de catorce autores, compilados por Carlos Rincón, Sarah de Mojica y Liliana Gómez; 'Los Nuevos en la historia de Colombia', ensayo sobre el grupo generacional más importante -como grupo, no como generación- del Siglo XX, con el que López Pumarejo integró sus 'audacias menores de cuarenta años', que formaron la vanguardia de la Revolución en Marcha, de Enrique Gaviria Liévano (Academia Colombiana de Historia); 'Vean vé, mis nanas negras', cuentos del Pacífico, de Amalia Lú Posso Figueroa (Ediciones Brevedad), y 'Sabrina', cuentos, de Juan Revelo Revelo (Épsilon Editores).
Me propongo comentarlos, por tandas de a dos, y empezaré con los dos últimos. Los cuentos de Amalia Lú y de Juan Revelo.
Juan Revelo Revelo, nacido en Ipiales, es narrador que vino al mundo con la destreza para relatar historias incorporada en su cerebro. En el año 2000 participé como jurado en el Concurso Anual de Cuento Ciudad de Barrancabermeja. Llegaron más de cuatrocientos cuentos. Uno de ellos me pareció excepcionalmente bueno; otros, muy buenos; otros, buenos, y muchos, regulares. El cuento que consideré excepcionalmente bueno se titulaba 'El baúl'.
Mis otros dos compañeros de jurado eran nadie menos que dos escritores y críticos de marca mayor, Enrique Serrano y Augusto Mesa. Enrique dijo que en su opinión había un cuento 'excepcionalmente bueno' al que debíamos premiar con o sin discusión, y puso sobre la mesa 'El baúl'. Augusto Mesa sonrió y sacó 'El baúl'. Y yo hice lo mismo. Dentro de ese baúl había un tesoro literario. Después, en la ceremonia de anuncio de los premios, se abrió el respectivo sobre (no recuerdo el seudónimo) y se dio a conocer el nombre del autor: Juan Revelo Revelo. Lo conocí unos meses adelante en Bogotá, en la Biblioteca Nacional. Él acababa de regresar de México y me contó muy ufano que su cuento 'El baúl' se había ganado el Premio Ciudad de Barrancabermeja. Me abstuve de 'contarle' que yo fui uno de los jurados, y lo felicité.
El cuento se convirtió en una excelente novela 'thriller', 'El baúl de Mercedes Saluzo'.  Juan Revelo es autor de más de diez volúmenes, entre novelas, cuentos y poesía. 'Sabrina' mereció un elogio analítico de Carlos Monsiváis, hecho pocos días antes de su muerte imperdonable. "Un buen libro de cuentos -dice el célebre crítico mexicano-. Uno de los mejores que he leído en la última década". Pues, bueno, eso dicho por alguien tan parco en alabar se puede tasar en oro; pero los cuentos de Juan Revelo en 'Sabrina' no son buenos porque lo diga Monsiváis, sino que Monsiváis lo dice porque los encontró excelentes.
* * * *
Amalia Lú Posso Figueroa, o simplemente Amalia Lú, nacida en Quibdó, es cuentera fantástica y maravillosa cuentista. Ha recogido de su tierra una serie de historias y las ha puesto en prosa que corre con la naturalidad, la agitación tempestuosa o el vaivén juguetón de los ríos chocoanos que Arnoldo Palacios describe en su novela imparangonable, estremecedora, 'La selva y la lluvia'.
'Vean vé, mis nanas negras' es el título adorable de los cuentos musicales de Amalia Lú. Llevan siete ediciones, y eso nos muestra la acogida casi fanática que han tenido entre los lectores. Uno tan exigente y quisquilloso como Gustavo Vasco los ubica entre los mejores de nuestra literatura. Una muestra mínima de la prosa de Amalia Lú, le da a Gustavo Vasco la razón en su juicio:
"Nací y crecí en Quibdó, me mojó el aguacero, me abrazó el calor, el viento me levantó la falda empapada en sudor; el pacó y el manduro aromaron mi espacio, el borojó y el marañón pusieron sabor en mi lengua, el río Atrato llevó mis ojos a viajar, la chirimía, con su música, enseñó a mi cuerpo a cimbrear, y mis nanas negras llenaron de fantasías las interminables tardes plenas de relatos bulliciosos, acariciándome, al mismo tiempo que borboritaban las palabras en zigzag. En ese momento no lo imaginaba, pero lo supe después: mis nanas negras me enseñaron a disfrutar al milímetro la riqueza del cuerpo, me metieron en el corrinche de gozar con todos los ritmos que tiene mi cuerpo".
De ahí en adelante nos sumergimos en un universo de fantasías, como en 'Las mil y una noches'.
Por Enrique Santos Molano, columnista de El Tiempo
enrique santos
Amalia Lú Posso Figueroa, o simplemente Amalia Lú, nacida en Quibdó, es cuentera fantástica y maravillosa cuentista. Ha recogido de su tierra una serie de historias y las ha puesto en prosa que corre con la naturalidad, la agitación tempestuosa o el vaivén juguetón de los ríos chocoanos que Arnoldo Palacios describe en su novela imparangonable, estremecedora, 'La selva y la lluvia'.

'Vean vé, mis nanas negras' es el título adorable de los cuentos musicales de Amalia Lú. Llevan siete ediciones, y eso nos muestra la acogida casi fanática que han tenido entre los lectores. Uno tan exigente y quisquilloso como Gustavo Vasco los ubica entre los mejores de nuestra literatura. Una muestra mínima de la prosa de Amalia Lú, le da a Gustavo Vasco la razón en su juicio:

"Nací y crecí en Quibdó, me mojó el aguacero, me abrazó el calor, el viento me levantó la falda empapada en sudor; el pacó y el manduro aromaron mi espacio, el borojó y el marañón pusieron sabor en mi lengua, el río Atrato llevó mis ojos a viajar, la chirimía, con su música, enseñó a mi cuerpo a cimbrear, y mis nanas negras llenaron de fantasías las interminables tardes plenas de relatos bulliciosos, acariciándome, al mismo tiempo que borboritaban las palabras en zigzag. En ese momento no lo imaginaba, pero lo supe después: mis nanas negras me enseñaron a disfrutar al milímetro la riqueza del cuerpo, me metieron en el corrinche de gozar con todos los ritmos que tiene mi cuerpo".

De ahí en adelante nos sumergimos en un universo de fantasías, como en 'Las mil y una noches'.

Por Enrique Santos Molano, columnista de El Tiempo
 

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