En mi columna anterior aseguré que el músico chocoano Alexis Lozano, director de Guayacán Orquesta, podría terminar ‘chamuscado’ por la manera poco amable como actuaba. Pues bien. La semana pasada volvió a ser noticia después de que los medios registraran su presencia en la Cárcel Picota de Bogotá, donde se celebró, el 29 y 30 de enero, el cumpleaños número 41 del ex senador del Valle, Juan Carlos Martínez.
Durante su estadía en el penal Lozano cantó a capela, partió la torta, degustó un coctel de camarones y disfrutó de un asado. Días después, cuando la prensa le preguntó cómo había ingresado a la cárcel, el músico sacó su repertorio de poca educación y tiró el teléfono.
Quería esconder que abusó de la ley, pues utilizó el cupo de otros detenidos (de los que dijo ser familiar) para lograr un puesto en el agasajo. Eso es ilegal.
En las entrevistas Lozano argumentó que era casi hermano del ex senador y dijo que había una persecución contra él por ser negro y pobre. Valiente argumento. Martínez no está en la cárcel por negro y menos por pobre. Mucho menos tratándose de una persona que, como él, ha alcanzado poder absoluto en el Valle, no sólo por sus presuntos vínculos con la mafia, sino por las cuotas burocráticas a las que se ha hecho.
Alexis, tenga cuidado. A nadie le importa que usted vaya a la cárcel a visitar a sus amigos. Eso lo convierte en buen samaritano. Lo que sí interesa es la manera como lo hace, creyendo que con su nombre puede estar por encima de la ley.
Cambio de tema. Leí que el Tribunal Contencioso Administrativo de Quibdó revocó una providencia del Juzgado Primero donde ordena el levantamiento (por irregularidades) de un embargo de 7.000 millones de pesos, interpuesto por abogados inescrupulosos (dicen que allí está involucrado El abogado del Diablo) contra las finanzas departamentales, en especial del sector salud.
En la decisión el Alto Tribunal ordenó investigar a los abogados que allí intervinieron, así como al juez Gonzalo Bechara Ospina, que le dio vida jurídica a la trama.
Bien por el Tribunal. Es bueno que investiguen a los funcionarios judiciales, sea el que sea, pues es sabido que jueces y fiscales se confabulan con abogados para desfalcar al Estado. No digo que Bechara sea uno de ellos, pero su nombre ya comienza a despertar inquietudes. Esperar para ver.
Por Harold Abueta Cañadas
En mi columna anterior aseguré que el músico chocoano Alexis Lozano, director de Guayacán Orquesta, podría terminar ‘chamuscado’ por la manera poco amable como actuaba. Pues bien. La semana pasada volvió a ser noticia después de que los medios registraran su presencia en la Cárcel Picota de Bogotá, donde se celebró, el 29 y 30 de enero, el cumpleaños número 41 del ex senador del Valle, Juan Carlos Martínez.Durante su estadía en el penal Lozano cantó a capela, partió la torta, degustó un coctel de camarones y disfrutó de un asado. Días después, cuando la prensa le preguntó cómo había ingresado a la cárcel, el músico sacó su repertorio de poca educación y tiró el teléfono.
Quería esconder que abusó de la ley, pues utilizó el cupo de otros detenidos (de los que dijo ser familiar) para lograr un puesto en el agasajo. Eso es ilegal.
En las entrevistas Lozano argumentó que era casi hermano del ex senador y dijo que había una persecución contra él por ser negro y pobre. Valiente argumento. Martínez no está en la cárcel por negro y menos por pobre. Mucho menos tratándose de una persona que, como él, ha alcanzado poder absoluto en el Valle, no sólo por sus presuntos vínculos con la mafia, sino por las cuotas burocráticas a las que se ha hecho.
Alexis, tenga cuidado. A nadie le importa que usted vaya a la cárcel a visitar a sus amigos. Eso lo convierte en buen samaritano. Lo que sí interesa es la manera como lo hace, creyendo que con su nombre puede estar por encima de la ley.
Cambio de tema. Leí que el Tribunal Contencioso Administrativo de Quibdó revocó una providencia del Juzgado Primero donde ordena el levantamiento (por irregularidades) de un embargo de 7.000 millones de pesos, interpuesto por abogados inescrupulosos (dicen que allí está involucrado El abogado del Diablo) contra las finanzas departamentales, en especial del sector salud.
En la decisión el Alto Tribunal ordenó investigar a los abogados que allí intervinieron, así como al juez Gonzalo Bechara Ospina, que le dio vida jurídica a la trama.
Bien por el Tribunal. Es bueno que investiguen a los funcionarios judiciales, sea el que sea, pues es sabido que jueces y fiscales se confabulan con abogados para desfalcar al Estado. No digo que Bechara sea uno de ellos, pero su nombre ya comienza a despertar inquietudes. Esperar para ver.
Por Harold Abueta Cañadas



Comentarios
YA DECERTIFICARON EL PROGRAMA DE MATEMATICAS Y FÍSICA