En mi comentario anterior me referí a lo que he llamado la “haitianización” del Chocó. Analicé diversas coincidencias en el atraso y la extrema pobreza entre Haití y el Chocó.
Hablé de las disputas por el poder entre la elite negra y mulata haitiana y sus incidencias en la situación caótica que vive ese país.
En el caso del Chocó ha sucedió algo idéntico en las luchas étnicas por el control del poder regional, entre una elite mulata que lo dominó durante 90 años y una elite negra que lo ha controlado en los últimos 70 años.
La diferencia fue que la elite mulata chocoana no utilizó el racialismo para perpetuarse en el poder, contrario a lo que ha ocurrido con la elite negra.
Pese a que en el siglo XIX una elite negra acumuló dinero con la esclavitud, la minería y el comercio e hizo parte de la transformación regional, no tuvo dominio político.
Fue a partir del decenio de los años 30 del siglo XX que esa elite descolló en la supremacía política; lo infausto ha sido que la política segregacionista que puso en marcha su líder, Diego Luis Córdoba, para dominar el poder ha tenido consecuencias desastrosas en el desarrollo del Chocó.
Una historia que se inicia en la mitad del siglo XIX cuando las elites de mestizos y mulatos comenzaron a plantear la separación del Chocó del Cauca y, desde luego a luchar por la autonomía regional que terminó en su primera etapa con la creación de la Intendencia, en 1906.
Luego surgió otro grupo de líderes de esa elite mulata que emprendieron el movimiento de la departamentalización que culminó 41 años después, proceso que estuvo ligado a un desarrollo cultural que fortaleció una conciencia de identidad chocoanista sin distinciones raciales.
Fue esa elite mulata la que lideró en las primeras dos décadas del XX, una gran transformación regional con la puesta en marcha de una visión de desarrollo que estructuró un Plan Vial y de obras públicas, aún vigentes, más allá de las exclusiones.
Plantearon la importancia y la urgencia de construcciones de vías, puertos, ferrocarriles, rutas interoceánicas y, por ende, el fomento de la navegación fluvial y marítima para la internacionalización de la economía chocoana.
Los mismos que fueron pioneros en Colombia en hablar de la apertura al Pacífico para el fomento del comercio con países como China y Japón.
Igualmente visionarios en lo que llamamos actualmente seguridad alimentaria con planes de fomento agrario.
Quizás uno de los temas que se ha opacado por conveniencias políticas ha sido el Plan Educativo Intendencial, que permitió que los líderes chocoanos, negros y mulatos, que surgieron entre las décadas del 30 y el 40 del siglo XX, se educaran becados por la Intendencia en las mejores universidades del país, entre ellos Diego Luis Córdoba, Adán Arriaga Andrade, Ramón Lozano Garcés, Manuel Mosquera Garcés, Eliseo Arango, Ramón Mosquera Rivas, Sergio Abadía Arango, Daniel Valois Arce, entre otros.
El ascenso al poder político de la elite negra con Córdoba a la cabeza, con la demagogia de utilizar el color de la piel como arma política, fracturó a la sociedad chocoana.
Córdoba fue un líder Liberal que surgió con el apoyo de la Chocó-Pacífico y de empresarios sirio-libaneses, pero la política de odio racial que lideró, generó un éxodo masivo de empresarios, comerciantes, políticos e intelectuales mulatos.
Lo funesto de su acción política fue que cambió el ideario chocoanista de profundo sustento político y económico por la hegemonía de una pigmentocracia demagógica y corrupta que jodio al Chocó.
Por José E. Mosquera
En mi comentario anterior me referí a lo que he llamado la “haitianización” del Chocó. Analicé diversas coincidencias en el atraso y la extrema pobreza entre Haití y el Chocó.Hablé de las disputas por el poder entre la elite negra y mulata haitiana y sus incidencias en la situación caótica que vive ese país.
En el caso del Chocó ha sucedió algo idéntico en las luchas étnicas por el control del poder regional, entre una elite mulata que lo dominó durante 90 años y una elite negra que lo ha controlado en los últimos 70 años.
La diferencia fue que la elite mulata chocoana no utilizó el racialismo para perpetuarse en el poder, contrario a lo que ha ocurrido con la elite negra.
Pese a que en el siglo XIX una elite negra acumuló dinero con la esclavitud, la minería y el comercio e hizo parte de la transformación regional, no tuvo dominio político.
Fue a partir del decenio de los años 30 del siglo XX que esa elite descolló en la supremacía política; lo infausto ha sido que la política segregacionista que puso en marcha su líder, Diego Luis Córdoba, para dominar el poder ha tenido consecuencias desastrosas en el desarrollo del Chocó.
Una historia que se inicia en la mitad del siglo XIX cuando las elites de mestizos y mulatos comenzaron a plantear la separación del Chocó del Cauca y, desde luego a luchar por la autonomía regional que terminó en su primera etapa con la creación de la Intendencia, en 1906.
Luego surgió otro grupo de líderes de esa elite mulata que emprendieron el movimiento de la departamentalización que culminó 41 años después, proceso que estuvo ligado a un desarrollo cultural que fortaleció una conciencia de identidad chocoanista sin distinciones raciales.
Fue esa elite mulata la que lideró en las primeras dos décadas del XX, una gran transformación regional con la puesta en marcha de una visión de desarrollo que estructuró un Plan Vial y de obras públicas, aún vigentes, más allá de las exclusiones.
Plantearon la importancia y la urgencia de construcciones de vías, puertos, ferrocarriles, rutas interoceánicas y, por ende, el fomento de la navegación fluvial y marítima para la internacionalización de la economía chocoana.
Los mismos que fueron pioneros en Colombia en hablar de la apertura al Pacífico para el fomento del comercio con países como China y Japón.
Igualmente visionarios en lo que llamamos actualmente seguridad alimentaria con planes de fomento agrario.
Quizás uno de los temas que se ha opacado por conveniencias políticas ha sido el Plan Educativo Intendencial, que permitió que los líderes chocoanos, negros y mulatos, que surgieron entre las décadas del 30 y el 40 del siglo XX, se educaran becados por la Intendencia en las mejores universidades del país, entre ellos Diego Luis Córdoba, Adán Arriaga Andrade, Ramón Lozano Garcés, Manuel Mosquera Garcés, Eliseo Arango, Ramón Mosquera Rivas, Sergio Abadía Arango, Daniel Valois Arce, entre otros.
El ascenso al poder político de la elite negra con Córdoba a la cabeza, con la demagogia de utilizar el color de la piel como arma política, fracturó a la sociedad chocoana.
Córdoba fue un líder Liberal que surgió con el apoyo de la Chocó-Pacífico y de empresarios sirio-libaneses, pero la política de odio racial que lideró, generó un éxodo masivo de empresarios, comerciantes, políticos e intelectuales mulatos.
Lo funesto de su acción política fue que cambió el ideario chocoanista de profundo sustento político y económico por la hegemonía de una pigmentocracia demagógica y corrupta que jodio al Chocó.
Por José E. Mosquera



Comentarios
favor no hable de elite negra sino de elite manumisa.
Y SEGUIMOS BUSCANDO RESPONSABLES, DONDE NO LOS HAY.