Territorio Chocoano Noticias - Quibdó (Chocó)

Tuesday
May 22nd
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Un escéptico en misa

Catedral de San Francisco de Asís en Quibdó, un caluroso miércoles en la tarde.
¿Qué hacías allí, tú escéptico irredento, en esa enorme construcción sobre el malecón del exótico Atrato?... buena pregunta.
Las facetas para una sincera respuesta, sin embargo, no incluyen una creencia religiosa ni la asistencia premeditada a alguna ceremonia.
Sí incluyen, en cambio, la admiración profunda por los bellos murales tras el altar, que reflejan las sufridas historias de una fascinante y olvidada región, con la polémica imagen de un Cristo afroamericano y sin crucificar. No hay sufrimiento en su gesto, pero sí hay determinación en su actitud protectora.
Este es un Cristo comprometido, pues. También te atrajo irremediablemente la música: una dichosa algarabía, muchos decibeles por encima del recato, con cantos alegres, aplaudidos por feligreses haciendo fila con alegre dificultad, pues el ritmo los mueve tanto como la fe. Hasta el sonriente cura lleva la cadencia, mientras reparte las hostias y el agua bendita. Es una ceremonia feliz, en la que se entona con emoción y mucho volumen el estribillo ‘Jesús es bacano’. Este es un Cristo cercano, pues.
En Colombia, más de 2.000 religiones están en proceso de legalización ante el Ministerio del Interior, y cerca de 1.000 iglesias han obtenido sus registros legales, en un procedimiento simple y sin supervisión posible. Tan solo en Bogotá, las sedes registradas de congregaciones no católicas ya duplican a las tradicionales.
Un paseo por cualquiera de los pueblos y barrios de nuestro país confirma una proliferación contagiosa de movimientos, sectas, creencias de todo tipo. Un observador crítico nota con relativa facilidad en muchas de ellas, el indudable afán de lucro y poder, el sofisticado manipuleo y la explotación inescrupulosa de la pobreza, la ignorancia y las necesidades de nuestra gente.
Aunque las estadísticas disponibles reportan márgenes altos para el catolicismo (se menciona desde 82 hasta 96% de católicos, con una disminución de 10% en 10 años), la realidad pareciera ser diferente. Muy diferente. Y deteriorándose.
Si la religión es una característica connatural para el ser humano, ¿por qué hay tantas diferencias, tendencias, interpretaciones? ¿Cuál es su función realmente? ¿Pueden las sociedades y las naciones desarrollar comportamientos solidarios, altruistas, cohesivos y protectores, sin las religiones?... muchas fascinantes preguntas, que una extensa investigación de la Universidad de Oxford (‘Explaining Religion’) intenta explorar sin apasionamientos, y cuyos primeros resultados se comienzan a conocer en estos días.
Valdría la pena, pues, debatir el tema entre nosotros también, pues las tendencias y los casos que inevitablemente se conocen debieran prender las alarmas en nuestra sociedad.
Y posiblemente expresarse en procedimientos mucho más rigurosos en la legalización y registro de las congregaciones e iglesias, en la supervisión de sus haberes y finanzas, en la vigilancia de sus organizaciones y responsables, pues ningún dios debería ser excusa para un negocio, un partido político o prácticas intolerables con los más necesitados e indefensos de nuestra nación.
Por supuesto ello no es una limitación a la libertad de cultos, pero sí debe ser un control a los excesos. Sputnik cree que el Cristo de Quibdó sería el primero en aprobar una Superintendencia civil y ecuménica de congregaciones. IVA y Retefuente incluidos. Amén.
Por Joachim Hahn
joachimCatedral de San Francisco de Asís en Quibdó, un caluroso miércoles en la tarde.

¿Qué hacías allí, tú escéptico irredento, en esa enorme construcción sobre el malecón del exótico Atrato?... buena pregunta.

Las facetas para una sincera respuesta, sin embargo, no incluyen una creencia religiosa ni la asistencia premeditada a alguna ceremonia.

Sí incluyen, en cambio, la admiración profunda por los bellos murales tras el altar, que reflejan las sufridas historias de una fascinante y olvidada región, con la polémica imagen de un Cristo afroamericano y sin crucificar. No hay sufrimiento en su gesto, pero sí hay determinación en su actitud protectora.

Este es un Cristo comprometido, pues. También te atrajo irremediablemente la música: una dichosa algarabía, muchos decibeles por encima del recato, con cantos alegres, aplaudidos por feligreses haciendo fila con alegre dificultad, pues el ritmo los mueve tanto como la fe. Hasta el sonriente cura lleva la cadencia, mientras reparte las hostias y el agua bendita. Es una ceremonia feliz, en la que se entona con emoción y mucho volumen el estribillo ‘Jesús es bacano’. Este es un Cristo cercano, pues.

En Colombia, más de 2.000 religiones están en proceso de legalización ante el Ministerio del Interior, y cerca de 1.000 iglesias han obtenido sus registros legales, en un procedimiento simple y sin supervisión posible. Tan solo en Bogotá, las sedes registradas de congregaciones no católicas ya duplican a las tradicionales.

Un paseo por cualquiera de los pueblos y barrios de nuestro país confirma una proliferación contagiosa de movimientos, sectas, creencias de todo tipo. Un observador crítico nota con relativa facilidad en muchas de ellas, el indudable afán de lucro y poder, el sofisticado manipuleo y la explotación inescrupulosa de la pobreza, la ignorancia y las necesidades de nuestra gente.

Aunque las estadísticas disponibles reportan márgenes altos para el catolicismo (se menciona desde 82 hasta 96% de católicos, con una disminución de 10% en 10 años), la realidad pareciera ser diferente. Muy diferente. Y deteriorándose.

Si la religión es una característica connatural para el ser humano, ¿por qué hay tantas diferencias, tendencias, interpretaciones? ¿Cuál es su función realmente? ¿Pueden las sociedades y las naciones desarrollar comportamientos solidarios, altruistas, cohesivos y protectores, sin las religiones?... muchas fascinantes preguntas, que una extensa investigación de la Universidad de Oxford (‘Explaining Religion’) intenta explorar sin apasionamientos, y cuyos primeros resultados se comienzan a conocer en estos días.

Valdría la pena, pues, debatir el tema entre nosotros también, pues las tendencias y los casos que inevitablemente se conocen debieran prender las alarmas en nuestra sociedad.

Y posiblemente expresarse en procedimientos mucho más rigurosos en la legalización y registro de las congregaciones e iglesias, en la supervisión de sus haberes y finanzas, en la vigilancia de sus organizaciones y responsables, pues ningún dios debería ser excusa para un negocio, un partido político o prácticas intolerables con los más necesitados e indefensos de nuestra nación.

Por supuesto ello no es una limitación a la libertad de cultos, pero sí debe ser un control a los excesos. Sputnik cree que el Cristo de Quibdó sería el primero en aprobar una Superintendencia civil y ecuménica de congregaciones. IVA y Retefuente incluidos. Amén.

Por Joachim Hahn
 

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