El pasado 3 de noviembre del 2010, se cumplieron 63 años de haberse promulgado la Ley 13 del año 1947, la que le permitió a la antigua intendencia del Chocó pasar a la categoría de departamento, inclusive sin cumplir los requisitos de ley que exigía la derogada constitución de 1886. Dicha tarea se logró gracias a la enjundia y prestigio político que tenía para la fecha, en el Congreso colombiano, el doctor Diego Luis Córdoba (q. e. p. d.) y sus aliados políticos que le ayudaron con este noble propósito.
Ha sido más de medio siglo en que los chocoanos no hemos podido salir de esta cruel realidad, ni se ven en el futuro inmediato los líderes que lo conduzcan a puerto seguro. Antes por el contrario, pecando de ser poco optimista, cada día vamos de mal en peor, lentamente cabalgando hacia la desaparición como ente territorial, debido a la crisis institucional en que actualmente estamos abocados, debido al relajamiento de las costumbres de hacer la política; actualmente, su infructífera clase parlamentaria se encuentra sub júdice.
Reza un refrán popular: "Que todo tiempo pasado fue mejor". Esto se le aplica perfectamente al Chocó, para no detenerme mucho en lo que ocurrió y no ocurrió en el pasado, antes de la departamentalización, la cosa pública caminaba muy bien, por la simple y llana razón de que los viejos políticos y administradores eran unas personas de acrisolada honradez, y no les asistía ningún ánimo de enriquecerse a costa del erario público; solamente les interesaba la suerte y el mejor estar de su departamento. Estos ciudadanos del ayer, hoy deben estar revolcándose en su tumba ante las atrocidades que cada día vemos en el departamento del Chocó.
Duele decirlo y parte el alma, pero los políticos y administradores actuales realmente no quieren a su departamento, porque han cimentado sus expectativas en torno al servicio del Chocó, para mejorar su condición social a costa de defraudar el erario; sin importarles para nada la suerte de su departamento, se ha manejado la cosa pública con mucha ineptitud. No hay sentido de pertenencia, hace mucha falta amor por lo nuestro, se llega a los cargos de elección popular prevalidos del poder corruptor del dinero, con la compra de la conciencia de los ciudadanos, aprovechando su ignorancia y pobreza. Por ello, hoy en día somos desacreditados a nivel nacional de ser malos administradores y corruptos. De ahí, los pésimos resultados de nuestra gestión fiscal; debido a lo anterior, somos el único ente territorial intervenido en Colombia.
Para que este sufrido y futurista departamento salga de su crisis actual, opino que los chocoanos deberíamos cambiar de actitud y hacer una reingeniería total, a la forma como se han venido manejado las cosas en los últimos cincuenta años y la forma de elegir a nuestros últimos gobernantes, formando un nuevo tipo de ciudadano chocoano, que tenga más sentido de pertenencia; que accedan a la administración pública los más honestos y con vocación de servicio, que sepan elegir a conciencia y no solo por el vil dinero; que tengan sentido crítico hacia sus gobernantes locales y gobiernos centrales. De igual manera, que se conviertan en garantes de los recursos públicos destinados al mejoramiento de su calidad de vida, y no vehículos para defraudar estos, ya que en las últimas décadas, los mejores gobernadores han sido los paros cívicos, con la pérdida de vidas humanas.
De no hacerse la aludida reingeniería total a la forma como se ha venido manejado el departamento, considero que corremos el riesgo de desaparecer como ente territorial, ya que según el Gobierno central, hoy en día somos catalogados como el ente territorial de mayor inviabilidad financiera del país; es decir, nos consideran improductivos, ineficientes y para colmo de males, corruptos e inclusive desde el Gobierno central, nos subestiman y nos irrespetan; no nos tienen confianza, somos un paciente en cuidados intensivos y con pronóstico muy reservado.
En las actuales circunstancias de hoy, no se admite por parte del pueblo chocoano, seguir eligiendo a la clase dirigente que lo ha venido esquilmando y lesionando; la culpa de nuestro intrascendente desarrollo no es solo de los politiqueros y arrasadores de lo público, si no de un pueblo carente de seriedad que los sigue eligiendo cada que hay votaciones, a sabiendas del retroceso que ellos le han venido generando por décadas a esta noble departamento.
Por Alejo Restrepo Mosquera, columnista de El Tiempo
El pasado 3 de noviembre del 2010, se cumplieron 63 años de haberse promulgado la Ley 13 del año 1947, la que le permitió a la antigua intendencia del Chocó pasar a la categoría de departamento, inclusive sin cumplir los requisitos de ley que exigía la derogada constitución de 1886. Dicha tarea se logró gracias a la enjundia y prestigio político que tenía para la fecha, en el Congreso colombiano, el doctor Diego Luis Córdoba (q. e. p. d.) y sus aliados políticos que le ayudaron con este noble propósito. Ha sido más de medio siglo en que los chocoanos no hemos podido salir de esta cruel realidad, ni se ven en el futuro inmediato los líderes que lo conduzcan a puerto seguro. Antes por el contrario, pecando de ser poco optimista, cada día vamos de mal en peor, lentamente cabalgando hacia la desaparición como ente territorial, debido a la crisis institucional en que actualmente estamos abocados, debido al relajamiento de las costumbres de hacer la política; actualmente, su infructífera clase parlamentaria se encuentra sub júdice.
Reza un refrán popular: "Que todo tiempo pasado fue mejor". Esto se le aplica perfectamente al Chocó, para no detenerme mucho en lo que ocurrió y no ocurrió en el pasado, antes de la departamentalización, la cosa pública caminaba muy bien, por la simple y llana razón de que los viejos políticos y administradores eran unas personas de acrisolada honradez, y no les asistía ningún ánimo de enriquecerse a costa del erario público; solamente les interesaba la suerte y el mejor estar de su departamento. Estos ciudadanos del ayer, hoy deben estar revolcándose en su tumba ante las atrocidades que cada día vemos en el departamento del Chocó.
Duele decirlo y parte el alma, pero los políticos y administradores actuales realmente no quieren a su departamento, porque han cimentado sus expectativas en torno al servicio del Chocó, para mejorar su condición social a costa de defraudar el erario; sin importarles para nada la suerte de su departamento, se ha manejado la cosa pública con mucha ineptitud. No hay sentido de pertenencia, hace mucha falta amor por lo nuestro, se llega a los cargos de elección popular prevalidos del poder corruptor del dinero, con la compra de la conciencia de los ciudadanos, aprovechando su ignorancia y pobreza. Por ello, hoy en día somos desacreditados a nivel nacional de ser malos administradores y corruptos. De ahí, los pésimos resultados de nuestra gestión fiscal; debido a lo anterior, somos el único ente territorial intervenido en Colombia.
Para que este sufrido y futurista departamento salga de su crisis actual, opino que los chocoanos deberíamos cambiar de actitud y hacer una reingeniería total, a la forma como se han venido manejado las cosas en los últimos cincuenta años y la forma de elegir a nuestros últimos gobernantes, formando un nuevo tipo de ciudadano chocoano, que tenga más sentido de pertenencia; que accedan a la administración pública los más honestos y con vocación de servicio, que sepan elegir a conciencia y no solo por el vil dinero; que tengan sentido crítico hacia sus gobernantes locales y gobiernos centrales. De igual manera, que se conviertan en garantes de los recursos públicos destinados al mejoramiento de su calidad de vida, y no vehículos para defraudar estos, ya que en las últimas décadas, los mejores gobernadores han sido los paros cívicos, con la pérdida de vidas humanas.
De no hacerse la aludida reingeniería total a la forma como se ha venido manejado el departamento, considero que corremos el riesgo de desaparecer como ente territorial, ya que según el Gobierno central, hoy en día somos catalogados como el ente territorial de mayor inviabilidad financiera del país; es decir, nos consideran improductivos, ineficientes y para colmo de males, corruptos e inclusive desde el Gobierno central, nos subestiman y nos irrespetan; no nos tienen confianza, somos un paciente en cuidados intensivos y con pronóstico muy reservado.
En las actuales circunstancias de hoy, no se admite por parte del pueblo chocoano, seguir eligiendo a la clase dirigente que lo ha venido esquilmando y lesionando; la culpa de nuestro intrascendente desarrollo no es solo de los politiqueros y arrasadores de lo público, si no de un pueblo carente de seriedad que los sigue eligiendo cada que hay votaciones, a sabiendas del retroceso que ellos le han venido generando por décadas a esta noble departamento.
Por Alejo Restrepo Mosquera, columnista de El Tiempo



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