Hace 99 años, por mandato de la Ley 31 de 1912 y por solicitud de sus pobladores, Pueblo Rico fue separado del Chocó y anexado a Caldas. Ese hecho amplió el territorio caldense hasta la planicie de la selva húmeda tropical y abrió las posibilidades de otra salida al mar. Sin embargo, a pesar de la Ley 19 de 1933 que decretó la construcción de la carretera Pueblo Rico-Nuquí, la vía apenas llegó a Tadó en 1986. Hoy -79 años después- está a 50 kilómetros del punto final y fue suspendida por el actual gobierno. El acceso al Pacífico, entonces, parece una utopía. ¡A ese ritmo avanza la infraestructura en Colombia!
Tanta indolencia dilata la integración del Eje Cafetero y el Chocó que -por muchas razones- deben hacer parte de una región administrativa y de planificación (RAP) de acuerdo a las normas del ordenamiento territorial.
Pero hay más obstáculos. Los inviernos terribles convirtieron en una pesadilla el tráfico entre La Virginia y Tadó. Las soluciones son lentas y no van más allá de la ingeniería tradicional. No contemplan el manejo adecuado de los suelos a lo largo de la arteria nacional.
Las nuevas irrupciones de grupos armados ilegales generan zozobra, expulsan población y frenan las familias campesinas con ganas de regresar a sus parcelas.
Y como si fuera poco, las comunidades de la cuenca del San Juan retroceden en su lucha contra la pobreza. Desde el 2009 el picudo arrasó el 90% del chontaduro, que es la base de esa economía. En Santa Cecilia fueron afectadas 290 ha que abastecían mercados nacionales y la recuperación tarda cinco años.Ahora, el escaso empleo proviene de obras en la vía, de la venta de cacao, borojó y lulo. Esos productos juntos no alcanzan para proveer los ingresos familiares.
Aquí hay preocupación. La Gobernación, la Carder y la UTP buscan alternativas y alianzas con el vecino para enfrentar esos retos; muchos de los cuales requieren de la ciencia, la tecnología y la innovación.
Hay que entender que las relaciones con el Chocó son estratégicas para el futuro y que es necesario eliminar las barreras que alejan lo que está cercano. Para comenzar, el centenario de Pueblo Rico como municipio del hoy llamado departamento de Risaralda, puede ser un motivo para consolidar programas de desarrollo sostenible en la zona del río San Juan.
Por Carlos López Ángel, columnista de La Tarde.



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