Territorio Chocoano Noticias - Quibdó (Chocó)

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Aromas autoritarios

Entre el 2005 y el 2010 salieron miles de noticias sobre corrupción en el Chocó: Rodrigo Lara afirmó que esta era allí endémica y un estudio publicado por el Banco de la República en el 2007 puso al departamento entre los de mayor riesgo en esto. Por ello, funcionarios exagerados afirman que los problemas locales no son por falta de recursos, sino por su desperdicio. Y muchos de los que se quejaban eran chocoanos, preocupados por una casta política que se aprovecha de la miseria de la mayoría para enriquecerse.
Si esto es así, ¿por qué provocó una protesta nacional que lo dijera un oscuro diputado antioqueño? Una razón es lo expresivo de la metáfora: dar más dinero allá es tan inútil como echarle perfume a un bollo. Pero si el diputado hubiera hablado de corrupción apestosa en sitios de Antioquia o Valle, donde también es común, nada habría pasado: una simple figura literaria, para dramatizar algo real.
Los oyentes ven en esta afirmación una expresión de racismo porque la hace un antioqueño que habla del Chocó. Los antioqueños han sido siempre muy racistas, como puede verse en su literatura, en las coplas y el refranero. "Los negros a la cocina y los blancos a la tarima", se lee en Tomás Carrasquilla, y no cito las coplas de Antonio José Restrepo en el Cancionero antioqueño, pues podría ser un delito.
Este racismo vergonzante, que los paisas niegan, lo han sufrido sobre todo los chocoanos, tanto cuando se van a Medellín como cuando llegan los paisas a explotar las minas o a enseñarles a que vivan como gente civilizada. Los chocoanos no lo dudan: en Antioquia son racistas y explotadores, y evocan a su héroe Manuel Saturio Valencia, "condenado a muerte en 1867 por atentar contra los intereses blancos de los paisas".
Lo que se oye, entonces, no son las palabras reales del diputado, sino el sentido oculto que vemos en lo que dijo: por eso, el senador que promovió la ley contra la discriminación afirma que decir que en el Chocó hay corrupción y la plata se pierde es "dar a entender que una raza es superior a otra" y es "hostigamiento y racismo", que debe tener una sanción de cárcel.
Colombia no ha creído mucho en la libertad de expresión. Desde el siglo XIX, nuestras constituciones decían que la libertad era para obrar el bien, o se alegaba que el error no tenía derechos. La concepción liberal, que afirma que la libertad de expresión es para proteger el derecho a decir lo que la mayoría cree equivocado o inapropiado, ha sido débil. Por eso, se pudo aprobar una ley que castiga con cárcel a quien promueva "agresiones morales" a un grupo por razón de su "raza, etnia, religión, nacionalidad, ideología política o filosófica". Aunque la ley no aclara qué son las "agresiones morales", es probable que incluya los juicios negativos, las expresiones de desprecio, los insultos y ofensas a un grupo.
Tendremos procesos contra los que afirmen que las ideas de los chamanes indígenas son atrasadas o que los sacerdotes católicos creen en supercherías o que ciertas terapias son una estafa, o contra los que digan que los políticos de un partido son corruptos.
En el fondo, el problema es querer una sociedad que cree en el debate libre como valor central de la democracia o una que cree en la autoridad. La lucha contra el racismo y la discriminación, la lucha por la tolerancia no puede ser incoherente e intolerante. Hay que hacerla en la casa, la escuela o los medios, con argumentos, mostrando la tontería de juzgar en bloque a los pastusos, los paisas o los chocoanos, por lo que hacen algunos, ridiculizando a los que usan un lenguaje violento contra los que piensan distinto. Prohibir la palabra, aprobar leyes autoritarias que evocan el franquismo o el fascismo italiano es renunciar a cambiar la cultura y escoger la represión, que no genera respeto, sino hipocresía y simulación.
Por Jorge Orlando Melo, columnista de El Tiempo
jorge meloEntre el 2005 y el 2010 salieron miles de noticias sobre corrupción en el Chocó: Rodrigo Lara afirmó que esta era allí endémica y un estudio publicado por el Banco de la República en el 2007 puso al departamento entre los de mayor riesgo en esto. Por ello, funcionarios exagerados afirman que los problemas locales no son por falta de recursos, sino por su desperdicio. Y muchos de los que se quejaban eran chocoanos, preocupados por una casta política que se aprovecha de la miseria de la mayoría para enriquecerse.

Si esto es así, ¿por qué provocó una protesta nacional que lo dijera un oscuro diputado antioqueño? Una razón es lo expresivo de la metáfora: dar más dinero allá es tan inútil como echarle perfume a un bollo. Pero si el diputado hubiera hablado de corrupción apestosa en sitios de Antioquia o Valle, donde también es común, nada habría pasado: una simple figura literaria, para dramatizar algo real.

Los oyentes ven en esta afirmación una expresión de racismo porque la hace un antioqueño que habla del Chocó. Los antioqueños han sido siempre muy racistas, como puede verse en su literatura, en las coplas y el refranero. "Los negros a la cocina y los blancos a la tarima", se lee en Tomás Carrasquilla, y no cito las coplas de Antonio José Restrepo en el Cancionero antioqueño, pues podría ser un delito.

Este racismo vergonzante, que los paisas niegan, lo han sufrido sobre todo los chocoanos, tanto cuando se van a Medellín como cuando llegan los paisas a explotar las minas o a enseñarles a que vivan como gente civilizada. Los chocoanos no lo dudan: en Antioquia son racistas y explotadores, y evocan a su héroe Manuel Saturio Valencia, "condenado a muerte en 1867 por atentar contra los intereses blancos de los paisas".

Lo que se oye, entonces, no son las palabras reales del diputado, sino el sentido oculto que vemos en lo que dijo: por eso, el senador que promovió la ley contra la discriminación afirma que decir que en el Chocó hay corrupción y la plata se pierde es "dar a entender que una raza es superior a otra" y es "hostigamiento y racismo", que debe tener una sanción de cárcel.

Colombia no ha creído mucho en la libertad de expresión. Desde el siglo XIX, nuestras constituciones decían que la libertad era para obrar el bien, o se alegaba que el error no tenía derechos. La concepción liberal, que afirma que la libertad de expresión es para proteger el derecho a decir lo que la mayoría cree equivocado o inapropiado, ha sido débil. Por eso, se pudo aprobar una ley que castiga con cárcel a quien promueva "agresiones morales" a un grupo por razón de su "raza, etnia, religión, nacionalidad, ideología política o filosófica". Aunque la ley no aclara qué son las "agresiones morales", es probable que incluya los juicios negativos, las expresiones de desprecio, los insultos y ofensas a un grupo.

Tendremos procesos contra los que afirmen que las ideas de los chamanes indígenas son atrasadas o que los sacerdotes católicos creen en supercherías o que ciertas terapias son una estafa, o contra los que digan que los políticos de un partido son corruptos.

En el fondo, el problema es querer una sociedad que cree en el debate libre como valor central de la democracia o una que cree en la autoridad. La lucha contra el racismo y la discriminación, la lucha por la tolerancia no puede ser incoherente e intolerante. Hay que hacerla en la casa, la escuela o los medios, con argumentos, mostrando la tontería de juzgar en bloque a los pastusos, los paisas o los chocoanos, por lo que hacen algunos, ridiculizando a los que usan un lenguaje violento contra los que piensan distinto. Prohibir la palabra, aprobar leyes autoritarias que evocan el franquismo o el fascismo italiano es renunciar a cambiar la cultura y escoger la represión, que no genera respeto, sino hipocresía y simulación.

Por Jorge Orlando Melo, columnista de El Tiempo
 

Comentarios 

 
0 #2 yova 19-07-2012 16:20
No creo que con la expresión "La plata que uno le meta al chocó es como meterle perfume a un bollo" el di******do se esté refiriendo a corrupción, esta tiene más un sentido despectivo, de desprecio hacia una pobalción. No le acomode la expresión al di******do señor Melo. El dijo algo distinto a lo que usted escribe aqui.
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0 #1 yova 19-07-2012 16:19
Señor Melo, será que el di****** quizo decir " dar más dinero allá es tan inútil como echarle perfume a un bollo", por que esa no es la expresión que él lanzó. Sigue......
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