Es el interrogante que hoy tienen más de 500.000 afrocolombianos que viven en Bogotá, a quienes aún la historia capitalina no ha reconocido como parte del desarrollo de la ciudad y que por el contrario son tenidos como ajenos a ella.
“Los afrobogotanos muchas veces tenemos que negar nuestra ciudad”, así lo describe un miembro de la Fundación FUNDESARROLLOAFRO, al recordar cuando en su infancia en Bogotá, le preguntaban ¿de dónde viene? y él respondía soy bogotano, lo cual le acarreaba burlas: “Un bogotano negro” le decían; y cuando él quiso evadir esta situación ante el mismo interrogante, un día respondió: soy chocoano como mis padres, lo que le resultó aún peor… ¿del Chocó?..., y entonces ¿por qué habla como bogotano?
Situaciones como esta todavía se viven en los colegios y jardines infantiles del Distrito Capital, ciudad que se asume es de todos pero en la que no todos se sienten bogotanos. ¿Será que el color de la piel debe definir el lugar de nacimiento, o las oportunidades deben estar ligadas a un acento?
La realidad de los afrobogotanos.
Desde hace varios años, las organizaciones que representan a la población afrocolombiana en la ciudad, se han visto obligadas a recurrir a toda clase de acciones legales para cambiar este interrogante y para que se les incluya en los planes de desarrollo del Distrito, pero todo ha sido un sofisma de distracción. Se expiden acuerdos y decretos muy similares a la ley 2 del 21 de mayo de 1851 “Sobre Libertad de Esclavos”, pero no se obtienen acciones reales por parte de la Administración Distrital, que no ha tenido la voluntad política de reglamentar el acuerdo 175 de 2005 “Lineamientos de Política Pública para los Afrocolombianos en Bogotá”, por lo que después de cinco años de espera, dos administraciones y dos decretos vencidos para su articulación, aún no hay una normatividad que los reivindique y les dé el reconocimiento y las oportunidades que se les adeuda históricamente.
Hoy, a pesar de que en Bogotá habitan miles de afrocolombianos nacidos en ella, es una ciudad adversa para muchos descendientes de esclavos negros africanos, que a pesar de 159 años de abolición de la esclavitud, todavía se les tiene como extranjeros y no se les dan las mismas oportunidades, o simplemente se les exige mucho más esfuerzo para lograr algo en la vida y romper el techo que la sociedad capitalina les ha establecido, como cobrándoles un impuesto y obligándolos muchas veces a negar su identidad, la cultura que les inculcaron sus padres y todos esos valores ancestrales que enriquecerían a cualquier ciudad del mundo.
¿De dónde vengo yo?... Soy afro, negro raizal o palenquero, esa es mi identidad; y soy bogotano, AFROBOGOTANO.
La cosa no está fácil
Según la Vicepresidencia de la República existen diez barreras que obstaculizan el desarrollo de la población afrocolombiana, especialmente en ciudades como Bogotá.
Estas barreras hacen que en la Capital los afrocolombianos vivan con un alto índice de necesidades básicas insatisfechas, por lo que ellos manifiestan que la verdadera conmemoración del día de la Afrocolombianidad debe ser su inclusión real en las políticas Distritales.
Por Luis Ernesto Olave, ex candidato Afrocolombiano al Senado por MIRA
Es el interrogante que hoy tienen más de 500.000 afrocolombianos que viven en Bogotá, a quienes aún la historia capitalina no ha reconocido como parte del desarrollo de la ciudad y que por el contrario son tenidos como ajenos a ella.“Los afrobogotanos muchas veces tenemos que negar nuestra ciudad”, así lo describe un miembro de la Fundación FUNDESARROLLOAFRO, al recordar cuando en su infancia en Bogotá, le preguntaban ¿de dónde viene? y él respondía soy bogotano, lo cual le acarreaba burlas: “Un bogotano negro” le decían; y cuando él quiso evadir esta situación ante el mismo interrogante, un día respondió: soy chocoano como mis padres, lo que le resultó aún peor… ¿del Chocó?..., y entonces ¿por qué habla como bogotano?
Situaciones como esta todavía se viven en los colegios y jardines infantiles del Distrito Capital, ciudad que se asume es de todos pero en la que no todos se sienten bogotanos. ¿Será que el color de la piel debe definir el lugar de nacimiento, o las oportunidades deben estar ligadas a un acento?
La realidad de los afrobogotanos.
Desde hace varios años, las organizaciones que representan a la población afrocolombiana en la ciudad, se han visto obligadas a recurrir a toda clase de acciones legales para cambiar este interrogante y para que se les incluya en los planes de desarrollo del Distrito, pero todo ha sido un sofisma de distracción. Se expiden acuerdos y decretos muy similares a la ley 2 del 21 de mayo de 1851 “Sobre Libertad de Esclavos”, pero no se obtienen acciones reales por parte de la Administración Distrital, que no ha tenido la voluntad política de reglamentar el acuerdo 175 de 2005 “Lineamientos de Política Pública para los Afrocolombianos en Bogotá”, por lo que después de cinco años de espera, dos administraciones y dos decretos vencidos para su articulación, aún no hay una normatividad que los reivindique y les dé el reconocimiento y las oportunidades que se les adeuda históricamente.
Hoy, a pesar de que en Bogotá habitan miles de afrocolombianos nacidos en ella, es una ciudad adversa para muchos descendientes de esclavos negros africanos, que a pesar de 159 años de abolición de la esclavitud, todavía se les tiene como extranjeros y no se les dan las mismas oportunidades, o simplemente se les exige mucho más esfuerzo para lograr algo en la vida y romper el techo que la sociedad capitalina les ha establecido, como cobrándoles un impuesto y obligándolos muchas veces a negar su identidad, la cultura que les inculcaron sus padres y todos esos valores ancestrales que enriquecerían a cualquier ciudad del mundo.
¿De dónde vengo yo?... Soy afro, negro raizal o palenquero, esa es mi identidad; y soy bogotano, AFROBOGOTANO.
La cosa no está fácil
Según la Vicepresidencia de la República existen diez barreras que obstaculizan el desarrollo de la población afrocolombiana, especialmente en ciudades como Bogotá.
Estas barreras hacen que en la Capital los afrocolombianos vivan con un alto índice de necesidades básicas insatisfechas, por lo que ellos manifiestan que la verdadera conmemoración del día de la Afrocolombianidad debe ser su inclusión real en las políticas Distritales.
Por Luis Ernesto Olave, ex candidato Afrocolombiano al Senado por MIRA



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