Leyendo un ameno libro llamado “El club de la miseria” del autor Paul Collier, me encontré con una cifra que aunque todos sabemos que existe, nos enredamos en los problemas del día a día, particulares y muy locales, y nos olvidamos que en el mundo hay muchas personas que viven en la miseria.
Mil millones de seres humanos que viven en países que están cada día más relegados, países inviables. Haití, Angola, Costa de Marfíl, y otras docenas de países llamados el “club de la miseria”.
Pero de esos mil millones de personas, que es la quinta parte de la población total del planeta tierra, una parte también vive en países en vía de desarrollo como China, India, Brasil o Colombia. Un ejemplo de este último es ver nuestros compatriotas que viven en el departamento del Chocó. Eso muestra que esos mil millones de personas viven en una gran diversidad de situaciones difíciles y también en diferentes niveles de pobreza.
Se puede concluir después de leer dicho libro, que los pobres que viven en países en vía de desarrollo pueden tener más oportunidad de salir de la pobreza que la gran mayoría que vive en países del “club de la miseria”: Ej. Haití, Ruanda o Burundi.
El libro hace una gran reflexión sobre las causas de la pobreza y llega a las cuatro trampas: 1-El conflicto y las guerras civiles 2- Los recursos naturales 3- Sin salida al mar y con malos vecinos y 4- El mal gobierno en un país pequeño. En cuanto al conflicto se acepta que es inherente a la política y que todos los países lo viven, pero de la forma que cada uno lo aborda, depende el resultado final, favorable o desfavorable al desarrollo de su sociedad. Citando un texto exacto del libro sobre el conflicto dice: … De los países en vía de desarrollo, unos pocos caen en guerras civiles, y los que lo hacen se estancan durante una temporada: un ejemplo son países como Colombia y Líbano, que no forman parte del club de la miseria pero que, por una causa u otra no han tenido suerte…
Con los recursos naturales, la trampa aparece en paralelo cuando en países que los tienen en abundancia, prescinden de la actividad económica normal. Es el caso de muchos países que en África tienen petróleo, oro, coltan. Uno de los ejemplos cercanos a Colombia es lo que le podría pasar a Venezuela si sigue sustentando su economía en la producción de petróleo y todo lo demás lo importaría. Colombia debe tener cuidado con la bonanza minera que se anuncia para el futuro próximo. Pues una constante que se presenta en los países pobres, muy atrasados e inviables es que son muy ricos en recursos naturales, donde el espíritu empresarial es apabullado por la explotación de recursos sin mucho valor agregado.
La tercera trampa no es muy aplicable a Colombia pero si a países como Bolivia o Uganda, los cuales entre otros del “club de la miseria” no tienen salida al mar y dependen de sus vecinos para ello. Muchos de estos países están además rodeados de malos vecinos, países que no están interesados en cooperar para darle salida al mar al que no la tiene.
En nuestra región Latinoamericana vemos como Perú o Chile, los tiene sin cuidado el encierro de Bolivia. La salida al mar se considera importante para mejorar la competitividad de los países. El libro llega a recomendar que un país que no tiene salida al mar, no debería haberse creado como República independiente. En el caso de Colombia, la reflexión debe mantenerse sobre el bajo aprovechamiento que se tiene de los inmensos mares. Además al ser el único país en surmérica que tiene acceso a los dos océanos: Atlántico y Pacífico, debe ser más ácido el análisis al tener una ventaja comparativa con su bajo aprovechamiento.
La cuarta y última trampa de la pobreza sobre el mal gobierno en un país pequeño, aborda la cosa política que afecta cualquier proceso. En un país que puede estar creciendo su economía a tasas superiores al 5% por varios años sostenidos, llega un mal gobierno y en menos de 2 años lleva dicha economía a pique. Así también se concluye que un país que parte de una situación de estado fallido tiene más probabilidades de lograr una mejora sostenida cuando más numerosa es su población, cuanto mayor es el número de individuos con formación académica de nivel medio y, tal vez lo más impresionante, si acaba de salir de una guerra civil. Agrega además que si el país tiene una renta alta, como parece que tendrá Colombia con la bonanza minera, tendrá menos probabilidades de progresar si el jefe de Estado lleva mucho tiempo en el poder.
Revoltura: La acumulación primaria de capital de la economía de Colombia se pudo dar gracias a la producción de Café (la bonanza). De la zona cafetera en la que se ubica Risaralda, parece que se han olvidado hoy que este sector no es rentable ni competitivo pues se quedó en el punto primario de la cadena de valor. Los índices de pobreza y desempleo de la zona cafetera son hoy los más altos del país. ¿Cuánto vale una taza de café en starbucks París? 3 dólares, y ¿Cuánto vale una libra de café en Pereira? 2 dólares. La economía cafetera colombiana participa sólo con el 12% del total de la cadena de valor del café, el restante 88% queda en los grandes mercados de los países desarrollados. Por esto Risaralda y los vecinos nos estamos empobreciendo.
Por Jesús Arbey Saldarriaga Gaviria, columnista de El Diario del Otún
Leyendo un ameno libro llamado “El club de la miseria” del autor Paul Collier, me encontré con una cifra que aunque todos sabemos que existe, nos enredamos en los problemas del día a día, particulares y muy locales, y nos olvidamos que en el mundo hay muchas personas que viven en la miseria.Mil millones de seres humanos que viven en países que están cada día más relegados, países inviables. Haití, Angola, Costa de Marfíl, y otras docenas de países llamados el “club de la miseria”.
Pero de esos mil millones de personas, que es la quinta parte de la población total del planeta tierra, una parte también vive en países en vía de desarrollo como China, India, Brasil o Colombia. Un ejemplo de este último es ver nuestros compatriotas que viven en el departamento del Chocó. Eso muestra que esos mil millones de personas viven en una gran diversidad de situaciones difíciles y también en diferentes niveles de pobreza.
Se puede concluir después de leer dicho libro, que los pobres que viven en países en vía de desarrollo pueden tener más oportunidad de salir de la pobreza que la gran mayoría que vive en países del “club de la miseria”: Ej. Haití, Ruanda o Burundi.
El libro hace una gran reflexión sobre las causas de la pobreza y llega a las cuatro trampas: 1-El conflicto y las guerras civiles 2- Los recursos naturales 3- Sin salida al mar y con malos vecinos y 4- El mal gobierno en un país pequeño. En cuanto al conflicto se acepta que es inherente a la política y que todos los países lo viven, pero de la forma que cada uno lo aborda, depende el resultado final, favorable o desfavorable al desarrollo de su sociedad. Citando un texto exacto del libro sobre el conflicto dice: … De los países en vía de desarrollo, unos pocos caen en guerras civiles, y los que lo hacen se estancan durante una temporada: un ejemplo son países como Colombia y Líbano, que no forman parte del club de la miseria pero que, por una causa u otra no han tenido suerte…
Con los recursos naturales, la trampa aparece en paralelo cuando en países que los tienen en abundancia, prescinden de la actividad económica normal. Es el caso de muchos países que en África tienen petróleo, oro, coltan. Uno de los ejemplos cercanos a Colombia es lo que le podría pasar a Venezuela si sigue sustentando su economía en la producción de petróleo y todo lo demás lo importaría. Colombia debe tener cuidado con la bonanza minera que se anuncia para el futuro próximo. Pues una constante que se presenta en los países pobres, muy atrasados e inviables es que son muy ricos en recursos naturales, donde el espíritu empresarial es apabullado por la explotación de recursos sin mucho valor agregado.
La tercera trampa no es muy aplicable a Colombia pero si a países como Bolivia o Uganda, los cuales entre otros del “club de la miseria” no tienen salida al mar y dependen de sus vecinos para ello. Muchos de estos países están además rodeados de malos vecinos, países que no están interesados en cooperar para darle salida al mar al que no la tiene.
En nuestra región Latinoamericana vemos como Perú o Chile, los tiene sin cuidado el encierro de Bolivia. La salida al mar se considera importante para mejorar la competitividad de los países. El libro llega a recomendar que un país que no tiene salida al mar, no debería haberse creado como República independiente. En el caso de Colombia, la reflexión debe mantenerse sobre el bajo aprovechamiento que se tiene de los inmensos mares. Además al ser el único país en surmérica que tiene acceso a los dos océanos: Atlántico y Pacífico, debe ser más ácido el análisis al tener una ventaja comparativa con su bajo aprovechamiento.
La cuarta y última trampa de la pobreza sobre el mal gobierno en un país pequeño, aborda la cosa política que afecta cualquier proceso. En un país que puede estar creciendo su economía a tasas superiores al 5% por varios años sostenidos, llega un mal gobierno y en menos de 2 años lleva dicha economía a pique. Así también se concluye que un país que parte de una situación de estado fallido tiene más probabilidades de lograr una mejora sostenida cuando más numerosa es su población, cuanto mayor es el número de individuos con formación académica de nivel medio y, tal vez lo más impresionante, si acaba de salir de una guerra civil. Agrega además que si el país tiene una renta alta, como parece que tendrá Colombia con la bonanza minera, tendrá menos probabilidades de progresar si el jefe de Estado lleva mucho tiempo en el poder.
Revoltura: La acumulación primaria de capital de la economía de Colombia se pudo dar gracias a la producción de Café (la bonanza). De la zona cafetera en la que se ubica Risaralda, parece que se han olvidado hoy que este sector no es rentable ni competitivo pues se quedó en el punto primario de la cadena de valor. Los índices de pobreza y desempleo de la zona cafetera son hoy los más altos del país. ¿Cuánto vale una taza de café en starbucks París? 3 dólares, y ¿Cuánto vale una libra de café en Pereira? 2 dólares. La economía cafetera colombiana participa sólo con el 12% del total de la cadena de valor del café, el restante 88% queda en los grandes mercados de los países desarrollados. Por esto Risaralda y los vecinos nos estamos empobreciendo.
Por Jesús Arbey Saldarriaga Gaviria, columnista de El Diario del Otún



Comentarios
me gustaria que escribiese una reflexion sobre eso si no le importa.