Desde el año pasado son frecuentes los enfrentamientos entre las 'Águilas Negras' y los 'Rastrojos', facciones que se pelean por un corredor de agua y selva que permite acceder al océano Pacífico para entrar armas y sacar coca. La pela también es por los cultivos ilícitos y el control de las ricas minas de oro.
En el 2010 los muertos suman 27, siendo octubre uno de los meses más violentos, con 5 asesinatos, según la personera, Luz Nérida Potes, quien sin embargo no está de acuerdo con el 'toque de queda'.
"Es una medida bastante desesperada porque se pudieron agotar otras vías, más sabiendo que los últimos homicidios fueron de día", dijo.
Para los pobladores, los cadáveres que bajan por el río San Juan ya se han convertido en paisaje.
Aparte, se han presentado desplazamientos gota a gota de la población rural. El éxodo más grande ocurrió en abril cuando fueron desterradas por los combates 224 indígenas de la comunidad de Dipurdú del Pie hacia el casco urbano, en el cual vive la mayoría de los 31 mil habitantes.
Ya no se respira tranquiliad en el área central de Istmina, donde hablan de la presencia de los antiguos paramilitares aunque no aparezcan uniformados ni hagan patrullajes. Sin embargo, sí son constantes las extorsiones al comercio.
Aunque no se trata de una violencia nueva, los pobladores dicen que ahora es diferente porque los muertos no son forasteros sino personas conocidas de la región.
Fuente: El Tiempo
Desde el año pasado son frecuentes los enfrentamientos entre las 'Águilas Negras' y los 'Rastrojos', facciones que se pelean por un corredor de agua y selva que permite acceder al océano Pacífico para entrar armas y sacar coca. La pela también es por los cultivos ilícitos y el control de las ricas minas de oro.
En el 2010 los muertos suman 27, siendo octubre uno de los meses más violentos, con 5 asesinatos, según la personera, Luz Nérida Potes, quien sin embargo no está de acuerdo con el 'toque de queda'.
"Es una medida bastante desesperada porque se pudieron agotar otras vías, más sabiendo que los últimos homicidios fueron de día", dijo.
Para los pobladores, los cadáveres que bajan por el río San Juan ya se han convertido en paisaje.
Aparte, se han presentado desplazamientos gota a gota de la población rural. El éxodo más grande ocurrió en abril cuando fueron desterradas por los combates 224 indígenas de la comunidad de Dipurdú del Pie hacia el casco urbano, en el cual vive la mayoría de los 31 mil habitantes.
Ya no se respira tranquiliad en el área central de Istmina, donde hablan de la presencia de los antiguos paramilitares aunque no aparezcan uniformados ni hagan patrullajes. Sin embargo, sí son constantes las extorsiones al comercio.
Aunque no se trata de una violencia nueva, los pobladores dicen que ahora es diferente porque los muertos no son forasteros sino personas conocidas de la región.
Fuente: El Tiempo



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