El 10 de abril de 2010 el Noticiero Noticias Uno abrió su emisión con la siguiente información:
“El único preso por la masacre de Bojayá es un carpintero, hermano de dos guerrilleros comprometidos en el ataque criminal. Él admite que sus hermanos son guerrilleros, pero mientras ellos cometían la masacre en el Chocó, él estaba trabajando como ebanista en Barranquilla. Trescientos vecinos que lo han visto en el taller de carpintería los últimos diez años, mandaron una carta diciendo que está preso un inocente y clamando. ¡Qué tal esto!”
Nueve meses después terminó la pesadilla para Alberto José Zúñiga Iriarte, un carpintero de 46 años, a quien el Juzgado Primero Penal del Circuito de Quibdó (Chocó) lo había condenado a 36 años y 6 meses de prisión, por ser uno de los guerrilleros que, en 2002, perpetró la masacre de Bojayá.
“Temo por mi seguridad y por todo lo que me hicieron”, fueron las primeras palabras que pronunció, al abandonar la cárcel Modelo.
Zúñiga quedó en libertad gracias a la defensa jurídica realizada por su abogado José Humberto Torres, quien apeló la decisión y logró que la Sala Penal del Tribunal Superior de Quibdó declarara inocente a Alberto Zúñiga y confirmara que no es un guerrillero.
"Este caso es otro más de los tantos "falsos positivos" que mantienen inocentes en las cárceles del país", indicó el abogado.
Se decretó entonces la nulidad de todo lo actuado desde su captura, por deficiencias en su identificación e individualización. Buscaban su hermano a alias “Pablo”, quien estuvo vinculado hace muchos años a la Alcaldía de Barranquilla.
El 10 de abril de 2010 el Noticiero Noticias Uno abrió su emisión con la siguiente información:
“El único preso por la masacre de Bojayá es un carpintero, hermano de dos guerrilleros comprometidos en el ataque criminal. Él admite que sus hermanos son guerrilleros, pero mientras ellos cometían la masacre en el Chocó, él estaba trabajando como ebanista en Barranquilla. Trescientos vecinos que lo han visto en el taller de carpintería los últimos diez años, mandaron una carta diciendo que está preso un inocente y clamando. ¡Qué tal esto!”
Nueve meses después terminó la pesadilla para Alberto José Zúñiga Iriarte, un carpintero de 46 años, a quien el Juzgado Primero Penal del Circuito de Quibdó (Chocó) lo había condenado a 36 años y 6 meses de prisión, por ser uno de los guerrilleros que, en 2002, perpetró la masacre de Bojayá.
“Temo por mi seguridad y por todo lo que me hicieron”, fueron las primeras palabras que pronunció, al abandonar la cárcel Modelo.
Zúñiga quedó en libertad gracias a la defensa jurídica realizada por su abogado José Humberto Torres, quien apeló la decisión y logró que la Sala Penal del Tribunal Superior de Quibdó declarara inocente a Alberto Zúñiga y confirmara que no es un guerrillero.
"Este caso es otro más de los tantos "falsos positivos" que mantienen inocentes en las cárceles del país", indicó el abogado.
Se decretó entonces la nulidad de todo lo actuado desde su captura, por deficiencias en su identificación e individualización. Buscaban su hermano a alias “Pablo”, quien estuvo vinculado hace muchos años a la Alcaldía de Barranquilla.
Así fue la noticia en Noticias Uno, el pasado 10 de abril.
Fuente: Zona Cero



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