La versión que toma más fuerza como causa del incedio de la noche del viernes en el barrio La Playita de Quibdó, es el de una veladora que quedó encendida mientras alumbraba un altar en una casa de cemento.
Una de sus paredes abrió el paso a la conflagración que rápidamente consumió 12 viviendas de madera y zinc, que utilizaban las mismas paredes para sostenerse, construidas en forma de habitaciones.
La llamada a los bomberos fue inmediata y poco tardaron en llegar; sin embargo, había poca agua en su tanque lo que lo obligo a retirarse y buscar un lugar para abastecerse. Cuando regresaron, el fuego se había apoderado de las viviendas y era los carrotanques de la policía los que intentaban apagarlo.
Luego llegó el vehículo de bomberos de la Aeronáutica Civíl pero ya era muy tarde. Solo quedaba evitar que el incendio se propagara. Dispac, la empresa de energía del Chocó, también llegó al lugar para quitar el fluido eléctrico y evitar un cortocircuito.
23 familias, integradas por 81 personas entre adultos y niños perdieron todo lo que tenían en sus viviendas. Muy pocos sacaron colchones y ollas. Algunos pasaron la noche en casas de vecinos y otros prefirieron quedarse a esperar el amanecer frente a las ruinas, para conocer la magnitud de la tragedia. Las pérdidas ascienden a 70 millones de pesos.
Las investigaciones continúan. Las autoridades esperan establecer las causas que originaron el incendio y si hay responsabilidades en el hecho, en el que no hubo víctimas mortales. Solo un perro murió calcinado al quedar atrapado entre las llamas.
La versión que toma más fuerza como causa del incedio de la noche del viernes en el barrio La Playita de Quibdó, es el de una veladora que quedó encendida mientras alumbraba un altar en una casa de cemento. Una de sus paredes abrió el paso a la conflagración que rápidamente consumió 12 viviendas de madera y zinc, que utilizaban las mismas paredes para sostenerse, construidas en forma de habitaciones.
La llamada a los bomberos fue inmediata y poco tardaron en llegar; sin embargo, había poca agua en su tanque lo que lo obligo a retirarse y buscar un lugar para abastecerse. Cuando regresaron, el fuego se había apoderado de las viviendas y era los carrotanques de la policía los que intentaban apagarlo.
Luego llegó el vehículo de bomberos de la Aeronáutica Civíl pero ya era muy tarde. Solo quedaba evitar que el incendio se propagara. Dispac, la empresa de energía del Chocó, también llegó al lugar para quitar el fluido eléctrico y evitar un cortocircuito.
23 familias, integradas por 81 personas entre adultos y niños perdieron todo lo que tenían en sus viviendas. Muy pocos sacaron colchones y ollas. Algunos pasaron la noche en casas de vecinos y otros prefirieron quedarse a esperar el amanecer frente a las ruinas, para conocer la magnitud de la tragedia. Las pérdidas ascienden a 70 millones de pesos.
Las investigaciones continúan. Las autoridades esperan establecer las causas que originaron el incendio y si hay responsabilidades en el hecho, en el que no hubo víctimas mortales. Solo un perro murió calcinado al quedar atrapado entre las llamas.



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