Una avioneta de la empresa Aexpa de matrícula HK-4353, que cubría la ruta Nuquí - Quibdó, tuvo que desviar su viaje hacia el aeropuerto Matecaña de Pereira debido a una falla que presentó en el tren de aterrizaje.
Cuando la aeronave se disponía a despegar del aeropuerto Reyes Murillo de Nuquí, el mal estado de la pista ocasionó un daño en el lado derecho del tren de aterrizaje, del que el piloto de la avioneta Jaime Andrés Trujillo se enteró cuando iba a aterrizar en Quibdó.
"Segundos antes de despegar escuchamos un ruido fuerte. La avioneta había cogido uno de los huecos que tiene la pista de Nuquí. Esto ocasionó el daño en una pieza del tren, encargada de asegurarlo, dijo el piloto Trujillo a Territorio Chocoano.
Cuando llegaron a Quibdó, el piloto descubrió el daño en el tren y tomó entonces la decisión de no aterrizar en El Caraño de Quibdó e informó a sus cuatro pasajeros el inconveniente, y la necesidad de desviarse hacia Pereira, donde hay más garantías para un aterrizaje de emergencia.
Ya en la capital de Risaralda, los esperaban ambulancias y bomberos. La avioneta sobrevoló la torre de control y dejó ver su tren de aterrizaje, y luego de evaluarlo, los controladores autorizaron el descenso.
Gracias a la pericia del piloto, el aterrizaje forzoso que causó pánico entre los pasajeros, solo ocasionó serias averías a la avioneta luego de arrastrarse por varios metros sobre la pista.
El aviador atribuyó el incidente al mal estado de la pista del terminal aéreo de Nuquí, responsabilidad de la Aeronáutica Civil, a quien en varias oportunidades, Aexpa le ha informado de las deformaciones y hundimientos en las capas asfálticas: "Este no es un problema de la aerolínea. A ellos se les ha pedido que solucionen los problemas de la pista y lo han hecho parcialmente. Nosotros manejamos protocolos de seguridad estrictos y nuestros aviones están en constante mantenimiento y monitoreo", aseguró el profesional de la aviación.
Una avioneta de la empresa Aexpa de matrícula HK-4353, que cubría la ruta Nuquí - Quibdó, tuvo que desviar su viaje hacia el aeropuerto Matecaña de Pereira debido a una falla que presentó en el tren de aterrizaje.Cuando la aeronave se disponía a despegar del aeropuerto Reyes Murillo de Nuquí, el mal estado de la pista ocasionó un daño en el lado derecho del tren de aterrizaje, del que el piloto de la avioneta Jaime Andrés Trujillo se enteró cuando iba a aterrizar en Quibdó.
"Segundos antes de despegar escuchamos un ruido fuerte. La avioneta había cogido uno de los huecos que tiene la pista de Nuquí. Esto ocasionó el daño en una pieza del tren, encargada de asegurarlo, dijo el piloto Trujillo a Territorio Chocoano.
Cuando llegaron a Quibdó, el piloto descubrió el daño en el tren y tomó entonces la decisión de no aterrizar en El Caraño de Quibdó e informó a sus cuatro pasajeros el inconveniente, y la necesidad de desviarse hacia Pereira, donde hay más garantías para un aterrizaje de emergencia.
Ya en la capital de Risaralda, los esperaban ambulancias y bomberos. La avioneta sobrevoló la torre de control y dejó ver su tren de aterrizaje, y luego de evaluarlo, los controladores autorizaron el descenso.
Gracias a la pericia del piloto, el aterrizaje forzoso que causó pánico entre los pasajeros, solo ocasionó serias averías a la avioneta luego de arrastrarse por varios metros sobre la pista.
El aviador atribuyó el incidente al mal estado de la pista del terminal aéreo de Nuquí, responsabilidad de la Aeronáutica Civil, a quien en varias oportunidades, Aexpa le ha informado de las deformaciones y hundimientos en las capas asfálticas: "Este no es un problema de la aerolínea. A ellos se les ha pedido que solucionen los problemas de la pista y lo han hecho parcialmente. Nosotros manejamos protocolos de seguridad estrictos y nuestros aviones están en constante mantenimiento y monitoreo", aseguró el profesional de la aviación.



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