La cultura chocoana está tejida sobre las márgenes del Atrato. Es por ello que los límites territoriales son algo ajeno para los pobladores de Vigía del Fuerte y Murindó, que son paisas, pero se sienten del Chocó.
El hambre era pavorosa en una boca que se sentía polvorienta de la sed. Vigía del Fuerte parecía el paraíso donde abastecerse de agua y alimentos. Tres cuadras después del muelle había una tienda amplia y con ventilador prendido al lado de la mesa. Sería el paraje ideal.
– ¿Si, diga?, preguntó el muchacho negro que atendía.
Las repisas estaban surtidas con enlatados de varias marcas, paquetes de mecato, canecas con arroz y panela. De pronto llegó una niña corriendo y pidió “un mantecado de $100”. Pero el negro no se lo entregó, sino que se abrió una cortina y de la casa que había tras la tienda salió un indígena, le dio el mantecado a la niña y se paró en el mirador.
El negro y el indígena Emberá atienden juntos en la tienda. El primero le da trabajo al segundo. ¿Indígena?, “No”, dice él. “Me gusta que me llamen indio” y tanto el sentir del indio, como el del negro es ser chocoano.
¿Por qué chocoanos si Vigía del Fuerte es un municipio antioqueño? Una mujer negra que se tomaba una Coca Cola escuchó la pregunta. Estaba tranquila bebiendo su refresco y escribiendo números en un cuaderno. Entonces se rió y dijo: “Ancestralmente somos afrocolombianos y por lo general toda esta ribera a orillas del Atrato ha sido poblada por la raza afrocolombiana. Por eso culturalmente somos chocoanos y territorialmente antioqueños”.
La mujer sonaba elocuente y muy apasionada.
Estrechaba los codos al cuerpo y empuñaba duro las manos cuando decía que se sentía toda chocoana.
Esa cultura chocoana se ve en la comida, en la música, en la forma de vivir, en las cosas tradicionales y una larga retahíla de aspectos que los paisas hacen de otra manera.
“Por ejemplo cuando se muere un niño acostumbramos hacer lo que llaman ‘el duali’, cuando un mayor muere en las novenas cantan alabaos y todas esas cosas son del Chocó”, dijo la negra.
Pero si viven en Antioquia ¿eso cómo se siente?
Entonces ella dijo que “con Antioquia nos une la parte territorial y la presencia del gobierno.
La Gobernación de Antioquia, el Dapard, Acción Social, esas hacen presencia acá”.
Por ejemplo, dice ella, el Departamento de Atención y Prevención de Desastres, Dapard, hizo unos puentes y un muro de contención para evitar las inundaciones, pero solo eso, porque lo demás “somos 100 por ciento Chocó”, cantó la negra.
Fuente: El Mundo
La cultura chocoana está tejida sobre las márgenes del Atrato. Es por ello que los límites territoriales son algo ajeno para los pobladores de Vigía del Fuerte y Murindó, que son paisas, pero se sienten del Chocó.El hambre era pavorosa en una boca que se sentía polvorienta de la sed. Vigía del Fuerte parecía el paraíso donde abastecerse de agua y alimentos. Tres cuadras después del muelle había una tienda amplia y con ventilador prendido al lado de la mesa. Sería el paraje ideal.
– ¿Si, diga?, preguntó el muchacho negro que atendía.
Las repisas estaban surtidas con enlatados de varias marcas, paquetes de mecato, canecas con arroz y panela. De pronto llegó una niña corriendo y pidió “un mantecado de $100”. Pero el negro no se lo entregó, sino que se abrió una cortina y de la casa que había tras la tienda salió un indígena, le dio el mantecado a la niña y se paró en el mirador.
El negro y el indígena Emberá atienden juntos en la tienda. El primero le da trabajo al segundo. ¿Indígena?, “No”, dice él. “Me gusta que me llamen indio” y tanto el sentir del indio, como el del negro es ser chocoano.
¿Por qué chocoanos si Vigía del Fuerte es un municipio antioqueño? Una mujer negra que se tomaba una Coca Cola escuchó la pregunta. Estaba tranquila bebiendo su refresco y escribiendo números en un cuaderno. Entonces se rió y dijo: “Ancestralmente somos afrocolombianos y por lo general toda esta ribera a orillas del Atrato ha sido poblada por la raza afrocolombiana. Por eso culturalmente somos chocoanos y territorialmente antioqueños”.
La mujer sonaba elocuente y muy apasionada.
Estrechaba los codos al cuerpo y empuñaba duro las manos cuando decía que se sentía toda chocoana.
Esa cultura chocoana se ve en la comida, en la música, en la forma de vivir, en las cosas tradicionales y una larga retahíla de aspectos que los paisas hacen de otra manera.
“Por ejemplo cuando se muere un niño acostumbramos hacer lo que llaman ‘el duali’, cuando un mayor muere en las novenas cantan alabaos y todas esas cosas son del Chocó”, dijo la negra.
Pero si viven en Antioquia ¿eso cómo se siente?
Entonces ella dijo que “con Antioquia nos une la parte territorial y la presencia del gobierno.
La Gobernación de Antioquia, el Dapard, Acción Social, esas hacen presencia acá”.
Por ejemplo, dice ella, el Departamento de Atención y Prevención de Desastres, Dapard, hizo unos puentes y un muro de contención para evitar las inundaciones, pero solo eso, porque lo demás “somos 100 por ciento Chocó”, cantó la negra.
Fuente: El Mundo



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