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Wednesday
May 23rd
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En Murindó, límites con el departamento del Chocó, temen un incendio como el de Riosucio

El fantasma de lo que pasó en Riosucio (Chocó), cuando un incendio arrasó a principios de mayo con un barrio, y no había bomberos que lo atendieran, ronda a municipios como Murindó, en Antioquia
Allí los bomberos solo tienen de bomberos el nombre y 10 voluntarios. Y cuando hay un incendio toda la comunidad arma cadenas humanas para cargar agua en baldes desde el río, y así, luchan como pueden de a poquito contra el fuego.
Lo que pasa en Murindó es solo un caso, tal vez uno de los más preocupantes de todo el departamento, donde la falta de equipos especializados es una constante en por lo menos 75 municipios de los 125 que tiene Antioquia.
René Bolívar, supervisor departamental de los cuerpos de bomberos, explica que en solo 45 poblaciones, de las 120 que cuentan con bomberos, existen los camiones especializados para ganarle la pelea a una conflagración.
Y como si fuera poco, son solo 6 los centros urbanos (incluido Medellín), donde los cuerpos de bombero poseen todos los equipos requeridos para atender una emergencia de la mejor forma.
La situación es tan crítica para quienes se dedican a esta actividad, en su mayoría voluntarios, que según Bolívar hay partes donde acomodan sus estaciones como pueden en unidades deportivas, y hasta en cárceles abandonadas.
Por lo menos en Amagá, que por estos días atraviesa uno de los peores desastres de su historia, tras la explosión que dejó 73 muertos de la mina Carbones San Fernando, los bomberos tienen su estación en una pequeña casa que no cumple con las condiciones mínimas.
"En este momento en Amagá -dice Bolívar- con la tragedia que se vive, la alcaldesa tiene al cuerpo de bomberos en un rincón, sin energía, sin agua, sin sanitarios, y sin equipos, en una casa, cerca de la plaza de mercado".
La comandante del cuerpo de bomberos de ese municipio, Liyi Bedoya, cuenta que la máquina con la que trabajan actualmente no es para apagar incendios sino para hacer rescates diferentes, y que ni siquiera cuentan con una línea telefónica donde la comunidad pueda llamarlos.
"Por lo menos cuando hay un incendio forestal nosotros no tenemos los equipos pero siempre estamos 'al pie del cañón' ayudándole a la gente. Uno es como creativo y apagamos la candela con ramas, con machetes, con cosas muy rústicas, pero hay que hacerlo", cuenta.
Cuando los incendios son en el casco urbano, dice Bedoya, suelen hacer uso de una buena red de hidrantes regada por el municipio, para emergencias de este tipo.
Responsabilidad de municipios
El capitán Fernando Álvarez, coordinador nacional de los cuerpos de bomberos, explica que los responsables por el equipamiento de los comandos de cada municipio, en Antioquia y todo el país, por mandato constitucional, son los alcaldes.
"La atención y prevención de incendios es un servicio público esencial a cargo del Estado. Los alcaldes no han podido entender que esto está al mismo nivel de la salud, de la educación y por encima de las obras públicas", subraya Bolívar.
Por su parte Jhon Freddy Rendón, director del Departamento Administrativo de Prevención, Atención y Recuperación de Desastres (Dapard), cree que el problema para dotar a los bomberos está relacionado con la falta de presupuesto en la mayoría de los municipios.
"El problema es la falta de plata -opina Rendón-. La gran mayoría de los municipios son de quinta y sexta categoría y manejan un presupuesto muy precario".
Subrayó que el año pasado el Dapard invirtió cerca de 500 millones de pesos en capacitaciones, dotaciones y hasta vehículos para los cuerpos de bomberos del departamento.
Piden recursos
Luis Guillermo Escobar, alcalde de Caldas, comparte la tesis de que lo que falta es cultura de prevención en las poblaciones antioqueñas. En Caldas, de hecho, los bomberos tienen su sede en un cuarto debajo de las graderías del coliseo.
Escobar, quien dice estar buscando una nueva sede para ellos, cree que el Gobierno nacional también debería aportar recursos para comprar los equipos de los grupos locales.
Argumenta que la mayoría de las alcaldías utilizan la plata para atender necesidades de educación, salud y seguridad, entre otros temas que consideran prioritarios, y no siempre alcanza para el sector de emergencias.
También el alcalde de Murindó, Enrique Rojas Serna, dice que en municipios tan pobres como el suyo, se requiere inevitablemente del apoyo del Gobierno departamental, o nacional, para poder equipar a su comité de emergencias.
"En Murindó los bomberos solo tienen eso, el nombre. Un municipio como el nuestro depende del Estado. Allá la gente no paga impuestos de industria y comercio ni catastro, allá no hay ingresos con los que el Municipio pueda decir que va a tomar tal plata para comprar cosas si el Estado no da", explica Rojas.
En este poblado ubicado el límites entre Antioquia y Chocó, donde la mayoría de las casas son de madera, los pobladores temen que haya un incendió como el que arrasó con un barrio enteró de Riosucio, su vecino chocoano, a principios de mayo.
En aquel entonces los pobladores trataron sin suerte de controlar la situación con cadenas humanas que traían baldes llenos de agua desde su río. Tal como lo hacen siempre en Murindó con conflagraciones mucho más pequeñas.
"En este municipio, donde estamos tan lejos de la capital, y de otras poblaciones con bomberos, no hay que esperar a que pasen las cosas para reaccionar. Por lo menos aquí en Murindó le estamos pidiendo desde el año pasado al Dapard una lancha para los bomberos, y no nos han dado nada", concluye Serna.
Fuente: El Tiempo
MurindoEl fantasma de lo que pasó en Riosucio (Chocó), cuando un incendio arrasó a principios de mayo con un barrio, y no había bomberos que lo atendieran, ronda a municipios como Murindó, en Antioquia

Allí los bomberos solo tienen de bomberos el nombre y 10 voluntarios. Y cuando hay un incendio toda la comunidad arma cadenas humanas para cargar agua en baldes desde el río, y así, luchan como pueden de a poquito contra el fuego.

Lo que pasa en Murindó es solo un caso, tal vez uno de los más preocupantes de todo el departamento, donde la falta de equipos especializados es una constante en por lo menos 75 municipios de los 125 que tiene Antioquia.

René Bolívar, supervisor departamental de los cuerpos de bomberos, explica que en solo 45 poblaciones, de las 120 que cuentan con bomberos, existen los camiones especializados para ganarle la pelea a una conflagración.

Y como si fuera poco, son solo 6 los centros urbanos (incluido Medellín), donde los cuerpos de bombero poseen todos los equipos requeridos para atender una emergencia de la mejor forma.

La situación es tan crítica para quienes se dedican a esta actividad, en su mayoría voluntarios, que según Bolívar hay partes donde acomodan sus estaciones como pueden en unidades deportivas, y hasta en cárceles abandonadas.

Por lo menos en Amagá, que por estos días atraviesa uno de los peores desastres de su historia, tras la explosión que dejó 73 muertos de la mina Carbones San Fernando, los bomberos tienen su estación en una pequeña casa que no cumple con las condiciones mínimas.

"En este momento en Amagá -dice Bolívar- con la tragedia que se vive, la alcaldesa tiene al cuerpo de bomberos en un rincón, sin energía, sin agua, sin sanitarios, y sin equipos, en una casa, cerca de la plaza de mercado".

La comandante del cuerpo de bomberos de ese municipio, Liyi Bedoya, cuenta que la máquina con la que trabajan actualmente no es para apagar incendios sino para hacer rescates diferentes, y que ni siquiera cuentan con una línea telefónica donde la comunidad pueda llamarlos.

"Por lo menos cuando hay un incendio forestal nosotros no tenemos los equipos pero siempre estamos 'al pie del cañón' ayudándole a la gente. Uno es como creativo y apagamos la candela con ramas, con machetes, con cosas muy rústicas, pero hay que hacerlo", cuenta.

Cuando los incendios son en el casco urbano, dice Bedoya, suelen hacer uso de una buena red de hidrantes regada por el municipio, para emergencias de este tipo.

Responsabilidad de municipios
El capitán Fernando Álvarez, coordinador nacional de los cuerpos de bomberos, explica que los responsables por el equipamiento de los comandos de cada municipio, en Antioquia y todo el país, por mandato constitucional, son los alcaldes.

"La atención y prevención de incendios es un servicio público esencial a cargo del Estado. Los alcaldes no han podido entender que esto está al mismo nivel de la salud, de la educación y por encima de las obras públicas", subraya Bolívar.

Por su parte Jhon Freddy Rendón, director del Departamento Administrativo de Prevención, Atención y Recuperación de Desastres (Dapard), cree que el problema para dotar a los bomberos está relacionado con la falta de presupuesto en la mayoría de los municipios.

"El problema es la falta de plata -opina Rendón-. La gran mayoría de los municipios son de quinta y sexta categoría y manejan un presupuesto muy precario".

Subrayó que el año pasado el Dapard invirtió cerca de 500 millones de pesos en capacitaciones, dotaciones y hasta vehículos para los cuerpos de bomberos del departamento.

Piden recursos
Luis Guillermo Escobar, alcalde de Caldas, comparte la tesis de que lo que falta es cultura de prevención en las poblaciones antioqueñas. En Caldas, de hecho, los bomberos tienen su sede en un cuarto debajo de las graderías del coliseo.

Escobar, quien dice estar buscando una nueva sede para ellos, cree que el Gobierno nacional también debería aportar recursos para comprar los equipos de los grupos locales.

Argumenta que la mayoría de las alcaldías utilizan la plata para atender necesidades de educación, salud y seguridad, entre otros temas que consideran prioritarios, y no siempre alcanza para el sector de emergencias.

También el alcalde de Murindó, Enrique Rojas Serna, dice que en municipios tan pobres como el suyo, se requiere inevitablemente del apoyo del Gobierno departamental, o nacional, para poder equipar a su comité de emergencias.

"En Murindó los bomberos solo tienen eso, el nombre. Un municipio como el nuestro depende del Estado. Allá la gente no paga impuestos de industria y comercio ni catastro, allá no hay ingresos con los que el Municipio pueda decir que va a tomar tal plata para comprar cosas si el Estado no da", explica Rojas.

En este poblado ubicado el límites entre Antioquia y Chocó, donde la mayoría de las casas son de madera, los pobladores temen que haya un incendió como el que arrasó con un barrio enteró de Riosucio, su vecino chocoano, a principios de mayo.

En aquel entonces los pobladores trataron sin suerte de controlar la situación con cadenas humanas que traían baldes llenos de agua desde su río. Tal como lo hacen siempre en Murindó con conflagraciones mucho más pequeñas.

"En este municipio, donde estamos tan lejos de la capital, y de otras poblaciones con bomberos, no hay que esperar a que pasen las cosas para reaccionar. Por lo menos aquí en Murindó le estamos pidiendo desde el año pasado al Dapard una lancha para los bomberos, y no nos han dado nada", concluye Serna.

Fuente: El Tiempo
 

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